lunes, enero 25, 2010

La Odisea del Alcojona y Abanto


-->Sábado 16 enero de 2010
(RUTA NO OFICIAL)
Doble Ascensión: Cerros Alcojona y Abanto:
(Parque natural Sierra de las Nieves, Reserva de la Biosfera)
Desnivel aprox. 700 m ¡CRASO ERROR! , pues si le sumas el regreso volviendo a coronar el cerro Alcojona y su segunda joroba, ya son prácticamente 1.000 m
Dificultad: Media ¡CRASO ERROR!, ya que una cosa es como la vea yo para mí y otra cosa como sea para la mayoría de mortales que seguramente como mínimo la calificarían de DURA y si le sumamos la empinadísima bajada con lascas sueltas, tipo “Snow-board” por la cara norte del Alcojona ya se puede calificar de MUY DURA, incluso casi imprescindible conocimientos y técnicas de montañismo.
Duración aprox. 7 horas (contando paradas). A pesar de todos los incidentes no se llegó a las nueve horas.
Tipo de recorrido: circular con tramo de crestaría Alcojona-Abanto lineal

Punto de encuentro: 9,30 am Venta el Navasillo (ctra. San Pedro-Ronda), ya desayunados. Los 25 compañeros que me han confirmado su intención de venir llegan todos puntuales. En previsión de que puedan venir algunos mas encargo 40 fotocopias para la ficha y mapa de la ruta. Pero cual es mi sorpresa al encontrarme con que finalmente se presentan mas de 60 personas al salir del aparcamiento, aunque prudentemente 12 de ellos entre los que están el grupo de Rafa Máruez y Severo como veteranos y amantes de la tranquilidad, se quitan de en medio previo aviso, para no colaborar mas a la aglomeración que se va a formar y que va contra la filosofía de cualquier amante de la Naturaleza, salvo la excepción de un par de romerías o rutas de hermandad al año por caminos facilitos, sin la mas mínima dificultad. En ese momento me vienen a la mente tres sensaciones contrapuestas. La primera de alegría por ver que haya tanta gente interesada. La segunda de frustración por ver que hay mucha gente que sigue teniendo la mala costumbre de presentarse en el punto de encuentro sin avisarme previamente que va avenir a la ruta. Y la tercera de coraje contra mí mismo por no haber elevado el nivel de dificultad de la ruta, ya que el término de “Dificultad Media” es tan relativo como subjetivo. Por regla general todos los coordinadores de calificar el nivel de dificultad de una ruta tendemos a pensar que si a nosotros no nos resulta excesivamente dura es media. Y quien lee media, siempre se considera medianamente en forma cuando le pica el gusanillo o tiene gana de ruta. En definitiva cuando la gente lee media, se tiende a pensar que todo el mundo tiende a pensar y si encima animo a la participación, excepto de aquellos/as que me hagan saber que tienen algún tipo de lesión. Sin darme cuenta, puedo provocar una situación de masificación, que no le gusta a nadie. Convirtiéndose la ruta en una romería.
¿Pero como puede evitarse, que debe hacer el coordinador de ruta en esa situación, cual sería la decisión correcta?
a) Aunque se trate de una ruta extraoficial, de ahora en adelante poner un límite de participantes para cada ruta. Y condición indispensable confirmarle al coordinador de ruta la intención de participar, siempre y cuando el cupo previsto no se haya cubierto.
b) A la hora de catalogar el nivel de dificultad, de ahora en adelante independientemente del desnivel. Si parte o gran parte de la ruta discurre por canchales, laderas pedregosas, lascas sueltas, terrenos rocosos, en definitiva ausencia de senderos o pistas forestales. Deberían ser catalogadas de dificultad alta y a partir de 700 m de desnivel de subida, muy altas.
c) Hacerle entender a todo aquel que no haya confirmado su asistencia previamente que dado el elevado número de participantes y las características de la ruta, lo mejor es ofrecerle varias posibilidades de rutas alternativas para que hagan otras por la zona, eso sí, por su cuenta y riesgo.
d) Sugerirles que dado el elevado número de participantes que no me han avisado y los muy distintos niveles de forma física que veo en ellos, hagan sólo la primera cumbre, pero no hagan la segunda.
e) Colocarse un casco de romano, pensar que cada uno ya es mayorcito y responsable para ser consciente de sus limitaciones y saber hasta donde puede llegar cada cual. Dar la bienvenida a todos y tras una breve charla poner la caravana en marcha hacia el punto de inicio.
f) Sea Ruta Oficial o No Oficial, sólo socios de P.L. ó compañeros de otros clubes que estén igualmente federados en montaña.
g) Para evitar aglomeraciones a partir de ahora no anunciar las salidas, ni siquiera en el apartado del Foro de Salidas NO Oficiales. Tan solo en petit comité a nuestra lista de compañeros mas cercano vía e-mail o teléfono.
h) Si la Ruta es NO Oficial el coordinador puede invitar a quien le de la gana, haciéndose totalmente responsable de quien participe sin estar federado.
i) Sea Ruta Oficial o No Oficial, debería ponerse un tope máximo de participación en cada una para evitar que se conviertan en romerías.
j) Siempre debería haber un mínimo de dos guías por cada 15 participantes tal y como hacen las empresas de turismo activo, aunque nosotros no lo seamos. De hecho si la propuesta de ruta parte de dos ó mas compañeros, entre estos se pueden repartir los roles de guía cabecero, cola y puente, permutando posiciones en cualquier momento que lo estimen oportuno. Sin perder el contacto por walkie, de forma regular cada vez que se pierda el contacto visual.
k) El Guía o coordinador siempre tiene que tener un plan alternativo para acortar o alargar la ruta según las características del grupo y llegado el caso de existir una gran diferencia entre gente que anda mucho y gente que anda muy poco. El Guía principal debe quedarse con quienes andan menos, acortando la ruta según sus necesidades, si la ruta fuera lineal, dando media vuelta antes de llegar al final en un determinado punto. Dejando el grupo de quienes andan mas al cargo de un segundo guía o en su defecto de un par de compañeros voluntarios, preferentemente socios de P.L. veteranos ó/y en general con experiencia en montaña que hayan hecho de guía en numerosas ocasiones anteriormente.
l) Todas las anteriores son correctas.
m) Ninguna de las anteriores son correctas.
Tras una breve charla en la que le explicamos a todos el punto desde donde vamos a iniciar la ruta, reduciendo al máximo el número de vehículos para que aquello no pareciera el “Camel Tropic Sierra de las Nieves nos dirigimos a la cercana entrada del parque al que accedemos por el carril principal que parte de la carretera San Pedro-Ronda, dejando a nuestra izquierda el camping Conejeras, un par de kilómetros después el carril de la Fuenfría a la derecha, que tomamos el día que fuimos al Castaño Santo, continuando en todo momento por el carril principal que pasa junto al alojamiento rural del cortijo de la Nava, desde donde ya tenemos a nuestra derecha, unas vistas magníficas del pinsapar que cubre toda la ladera norte del cerro Alcojona, por donde discurrirá el último tramo de nuestra ruta de hoy. Tras subir las revueltas que se dirigen al cortijo de Quejigales, llegados al puerto del Hombre donde teníamos previsto seguir con los coches tomando el desvío que desde allí sale a la derecha, dirección Tolox 32 km -Puerto de las Golondrinas, Pinsapo de las Escaleretas 2,5 km, decidimos dejar allí los coches para no colapsar el Llano de la Laguna que era hasta donde teníamos pensado llegar.
A partir de ese momento la distancia aproximada que había calculado de ruta pasa de ser de 10 a 15 km. No obstante, dado que los 2,5 km que nos llevan hasta el pinsapo de la Escalereta son de pista. Llegamos muy rápido y el número de coches estacionados en el Llano de la Laguna nos demuestra que hemos hecho bien en dejarlos al comienzo del carril. Desde donde nuestros compañeros de Ronda: Rafa Márquez, Herminia, Don Fernando el Diácono, Javi, Nani y otros compañeros que iban con ellos, se han despedido de mí tomando la sabia decisión de hacer una ruta alternativa por su cuenta dado sus grandes conocimientos de la zona para reducir la masificación del grupo, tal y como hacen Severo y el amigo que lo acompaña.
3ª Parte, siempre que tengamos un grupo grande con niveles muy distintos de progresión, debería dividirse el grupo en dos: acortando la ruta para el grupo que ande menos y dejando su versión completa para uqienes anden mas.
Ascensión al Cerro Alcojona, también conocido como cerro Alcoor, Alcojoncilla, o la montaña de las tres jorobas:
Del Llano de la Laguna al Pinsapo de la Escalereta tan sólo tardamos unos minutos por el precioso sendero a través del mágico bosque de pinsapos que horas mas tarde se transformará en claustrofóbico escenario de pesadilla para Fabiola y Guillermina tras el descenso del Alcojona. El cerro Alcazaba con sus farallones rocosos en la cumbre y el Torrecilla, dominan todo el paisaje hacia el este, tal y como vemos por encima de las copas de los árboles. Allí nos encontramos con el Presidente Rafa Flores, Geyperman Salvador, Reme, Javier Bazán, Reinaldo y Manuela. En definitiva senderistas de Leyenda y varios miembros de la Junta Directiva de Pasos Largos, algunos de los cuales se unen a la expedición. Al menos hasta el Puntal de la Mesa y el pinsapo de la Falsa Escalereta tan colosal como el anterior, donde el grupo llega inevitablemente estirado, pero en un tiempo razonable, aprovechando varios compañeros una nueva parada de reagrupamiento para hacer la correspondiente foto de rigor.
Desde el pinsapo de la Falsa Escalereta hasta el filo de los tajos mas próximos nos situamos en cuestión de minutos y ya comenzamos a disfrutar plenamente del espectacular paisaje que nos va a acompañar durante la mayor parte de la ruta, que es el grandioso escenario donde se forma la cabecera del río Verde de Istán, a partir de la unión de arroyo de los Quejigos que se encuentra entre los cerros Abanto y Alcojona que ya comenzamos a tener a la vista por nuestra izquierda y el mítico Cambullón de Vélez de infausto recuerdo para nuestro compañero Andrés Corrales, al que le deseamos su mas pronta recuperación. Arroyo que se forma a partir de la unión de la falda suroeste del Alcazaba y la cara este del Alcojona, hacia cuya cumbre nos dirigimos ahora siguiendo próximos al filo de los cortados. No tardamos en llegar a una zona donde se suaviza la ladera, teniendo ante nosotros dos posibilidades, una la de seguir la crestería, sin duda la mas directa, pero mas exigente por la que se deciden algunos de los compañeros mas fuertes del grupo. Pero pensando siempre en hacer la ruta lo mas asequible para el grupo y recordando la ruta tal y como la hice en 2003, me mantengo paralelo a la cresta que llevamos en todo momento a nuestra hasta que unos nuevos cortados nos obligan a subir hasta la crestería a la que llegamos no sin esfuerzo por una empinadísima ladera, provocando un estiramiento del grupo tremendo y totalmente sintomático de la enorme diferencia de niveles que hay dentro de los integrantes de este grupo de unos 50 compañeros. Mientras esperamos a que vaya llegando el resto del grupo, hacemos una parada obligada de reagrupamiento dadas las circunstancias, a pesar de lo poco que todavía llevamos recorrido.
Este fue un excelente momento para darse cuenta de que a partir de ahí, hubiera sido una decisión muy acertada, dividir el grupo en dos. Y aprovechando que había un montón de compañeros veteranos, no ya que andaban como yo, sino infinitamente mejor que yo en todos los aspectos. Una vez que hubiera llegado el último, haber dividido el grupo y quedarme yo con la mitad de los que andaban menos y seguir el resto de compañeros a su ritmo natural que era muchísimo mas elevado que el que llevábamos. Y todo el mundo hubiera disfrutado infinitamente mas de aquella jornada. Pues al fin y al cabo, la ruta en cuestión era tan bonita como espectacular, pero yo no caí en ese momento y ni siquiera los mas veteranos a pesar de los años de amistad y confianza me sugirieron algo parecido.
Retomada la marcha superamos la primera joroba de las tres que tiene el Alcojona siguiendo su cordal este-oeste. Dejando la segunda joroba a nuestra izquierda, por la que crestearon los compañeros de espíritu translíbico, pero llevando al grueso del grupo hacia la parte superior de la vaguada que separa la mencionada 2ª joroba y la 3ª que ya es la cumbre propiamente dicha, desde donde ví llegar a todo el grupo desde el primero hasta el último, con una diferencia de nivel tremenda que hacía que aquello se estirara casi 1 km entre la cabeza y la cola. Aquí ya es cuando definitivamente me tenía que haber dado cuenta de que para asegurarme del éxito que también conllevaba la tranquilidad y el disfrute de la ruta de todos, según las posibilidades de cada uno, yo me tenía que haber plantado diplomáticamente ó incluso seriamente si fuera necesario y hacer una criba, quedándome yo con una importante parte del grupo en la que estuvieran quienes andaban menos y tras un buen rato de descanso emprender el descenso que aunque complicado sin prisas, tranquilamente y conociendo el terreno, aunque hubiera desaparecido el famoso cortafuegos, no hubiera tenido mayor complicación manteniéndonos paralelos a la línea de pinsapos dirección este hasta enlazar con el camino de ida, pués si hay algo que siempre llevo a rajatabla cuando voy de guía es mantener al grupo lo mas unido posible y como mínimo manteniendo el importantísimo contacto visual entre la cabeza y la cola o al menos alguien que haga de puente. Y al grupo de los compañeros mas fuertyes y experimentados animarlos a que siguieran por su cuenta teniendo en cuenta su dilatada experiencia, nuestros años de amistad, lo bien equipados que suelen ir la mayoría y sobre todo con una buena forma física y mental, que es aún mas importante. De hecho la crestería entre el Alcojona y el Abanto es mas que evidente y la única dificultad es el desnivel, además de la sorpresa de la valla con la que nos íbamos a encontrar. No obstante, a esas alturas de la ruta, los compañeros que andaban menos, daban mas que por bueno todo los visto hasta ahora y aún quedaba lo mas difícil que paradójicamente era el descenso del Alcojona. Sin embargo, volví a cometer un craso error limitándome a sugerir a quien fuera mas justo de fuerzas que se quedaran en la cumbre, esperando a nuestro regreso. Siendo a penas 5 las compañeras que se quedaron.
4ª parte: La lesión y rescate de Carlitos, (el guía principal jamás debe abandonar el grupo y quedarse con el herido por mucha confianza y amistad que tenga con quienes lo integran, a pesar de su experiencia montañera).
Crestería Alcojona-Abanto
Como ya he comentado en el párrafo anterior la alomada crestería que une las dos montañas, exceptuando el tramo final del cerro Abanto, a penas tiene ninguna dificultad y tras abandonar la cumbre del Alcojona, despidiéndonos mometáneamente de las compañeras que allí quedaban, iniciamos el descenso dejando la segunda joroba a nuestra izquierda y encaminándonos por un estrecho pero bien marcado senderillo hacia el collado que quedaba a nuestros pies, justo donde llegamos al único bosque de pinos que existe entre ambos picos. Aquí nos vimos obligados a saltar una valla de la que yo no tenía ningún conocimiento, mejor dicho, me constaba que existía a escasos metros de la cumbre. Pero jamás en este punto intermedio, no obstante al no ver ni la mas mínima señal de ganado o tierras de cultivo, pasamos la valla por una alta angarilla con cuidado de no dañarla y manteniéndonos en todo momento en paralelo a la inversosímil alambrada que va sobre la misma crestería, junto a la cual ascendimos remontando un corto pero fuerte repecho por escalonadas rocas ya en terreno peridotítico. Faltando escasos metros para la cumbre, Tom, el propietario de la Finca de la Nava y la Fuenfría cuya enorme extensión llega hasta allí, nos llamó la atención por estar dentro de su finca sin permiso, pero se enrolló y nos dejó saltarnos otra vez la valla para hacer cumbre, donde estuvimos el tiempo justo para hacernos una foto de grupo rápida, despedirnos de los compañeros que se marchaban en ese punto hacia el carril de La Fuenfría: Rei, Manuela, Javier Bazán, Miguel Becerra y Carlos Tapia. Innmediatamente después comenzamos a almorzar en tiempo record para emprender el regreso y que no nos cogiera la noche. Pues aunque había tiempo de sobra para la gente de nivel, la cosa podía estar ya mas justa de tiempo, para quienes andaban mas justos de fuerzas, a pesar que fueron varios los compañeros que prudentemente se fueron quedando por distintos puntos de la crestería por donde volveríamos a pasar de regreso, pero ya a todo tren.
Y mira tú por donde, cuando ya algunos compañeros están almorzando en el collado junto a la cercana cumbre del cerro Abanto, de donde el resto está aún llegando, nos quedamos todos extrañados con los alaridos que Carlitos empieza a pegar, gritando que no puede apoyar su pierna, sin que haya sufrido en toda la jornada ningún golpe o caída. Rápidamente comienza a recapitular del esguince que tuvo antes de navidad, del que a penas le ha dado descanso a la rodilla, con caminatas diarias de hasta dos horas por el Paseo marítimo de Fuengirola, pero que la semana estuvo en la Torca y mas o menos se veía bien, etc…Pero en definitiva que no puede dar un paso, a pesar de llevar sus dos bastones de un tiempo a esta parte. A todo esto el tal Pepe Expósito de GRUME, llevaba ya un buen rato diciéndome que nos coge la noche, que tenemos que volvernos ya, etc… Y en ese momento me lo decía todavía con mas insistencia. Ante tal situación, pensando que si la cosa se pone fea y Carlitos se bloquea mentalmente y sólo va a reaccionar conmigo, decido quedarme. Ofreciéndose al unísono Manuel Manzanares y Juan Carlos Bernal. Y dejando al mando del grupo a Magda “La Pimentonera” e Ilde “El Vendaval” pues a pesar de que había mas compañeros expertos y de garantías, eran de los mas antiguos y con mas experiencia tanto a nivel de rutas de alta montaña como de guías y coordinadores de ruta.
Hasta ese momento afortunadamente no había pasado nada y absolutamente nadie puso la mas mínima pega, ni hizo el menos comentario de una propuesta alternativa. Pero la decisión no pudo ser mas errónea por mi parte. Primero porque el guía principal y para colmo único en aquella jornada tiene que estar siempre con el grupo y no con el herido, segundo porque aunque en aquel momento no me dí cuenta, dejaba a Magda y a Ilde al mando de un grupo donde había mucha gente nueva, que era la primera vez que coincidían y de hecho el único nexo de unión entre todos éramos Manolo y yo, que éramos precisamente los dos únicos que no nos deberíamos haber quedado con Carlitos. Cualquier otro pequeño grupo de compañeros hubiera sido perfecto, pués de haber estado manolo y yo en el regreso, que conocíamos a todo el mundo, hubiéramos tenido mas autoridad a la hora de aunar esfuerzos para mantener al grupo unido e incluso para llamar al orden a quien sacara los pies del tiesto o pusiera en peligro la ruptura y división del grupo. Sin embargo Ilde y Magda a pesar de su magnífica labor no conocían ninguna de las caras buenas, menos mal que también colaboraron con ellos otros compañeros veteranos como Valentín, Fernando, Juan Antonio Mena, Paco Jaime, Eduardo y su silbato, Gran Maestre, María, Raquel, Maribel, Ana, Vicky, mis compañeros del hotel, algunos de los cuales ya son socios de P.L. como Juan, José, Antonio, su novia Rocío, Manolo, exjugador del Málaga en los tiempos de Juanito, Hugo con una espectacular forma física o Floren que además de hacer extras de “boy en despedidas de soltera” hace un año se hizo la vía de la Plata Sevilla-Santiago de Compostela en bicicleta en poco mas de una semana. Y que colaboraron en lo mas importante que fue en mantener la unión del grupo, sin perder los nervios en ningún momento durante la incomodísima bajada por la cara norte del cerro Alcojona, sin caer en la tentación de adentrarse en el pinsapar para entrar de cabeza en el cortijo de La Nava, mientras las sombras se alargaban cada vez mas y la noche amenazaba con echárseles encima.
Gracias a la amabilidad de Tom que todavía sigue allí, el grupo finalmente puede emprender el regreso por el mismo camino, quedándonos sólo en un instante con Carlitos, mientras vemos desaparecer las últimas siluetas de nuestros compañeros crestería abajo. Con un Carlitos bastante bloqueado, manolo por un lado y yo por otro intentamos abrirnos paso entre los canchales hasta la valla donde nos espera Tom, que en vista de nuestra lentísima progresión, se acerca a nosotros y nos dice, lo mejor va a ser que yo lo lleve a borriquita. Por unos instantes Manolo, Juan Carlos y yo nos miramos y sonriéndonos le damos las gracias pensando: ¡este tío está loco!. Pero a la primera que dejamos a Carlitos en el suelo para descansar se le acerca con gran decisión y nos dice quedándose agachado delante de Carlitos, levantarlo y echármelo encima. Sorprendidos hacemos lo que nos dice, lo colocamos sobre su espalda y el tal Tom empieza a caminar con la fuerza y facilidad con la que caminan quienes llevan toda la vida en la montaña, mientras tanto, bromea con Carlitos que actualmente puede estar cerca de los 90 kg, esto no es na´ hombre. Tú tranquilo que ya mismo estamos en la Fuenfría, a todo esto mientras saltamos la valla para comenzar a descender hacia la relativamente cercana valla de la Fuenfría, la perra de José Antonio, El Vigilane de la Playa, que a salido a toda máquina por delante del grupo jugándose la vida al filo de los cortados de la cara norte para llegar lo antes posible a por su coche y situarse en el Puerto del Robledal, zona del carril de la Fuenfría hacia donde nos disponemos a bajar a Carlitos. Como íbamos diciendo la perra viene hacia nosotros, por dos veces intentamos cogerla pero nos torea y vuelve a escaparse a toda velocidad, la prioridad es Carlitos y sin volver a escucharla, nos olvidamos de la perra, en la creencia de que tarde o temprano encontrará un hueco para pasar y seguir el rastro del grupo o de nosotros mismos.
Manolo, Juan Carlos y yo flipamos no sólo con la facilidad con la que Tom está cargando con Carlitos, sino con la velocidad que lo lleva ladera abajo entre aulagas y canchales, en los que de por sí ya es complicado andar, hasta el punto que a penas poder su ritmo, entre miradas y sonrisas de asombro y alguna que otra foto para inmortalizar tan inolvidable momento. Pero Tom también es humano y necesita hacer alguna que otra pausa acomodando siempre a Carlitos en algún roquedo relativamente cómodo. Ahora la prioridad es llegar hasta una burra que gracias a una cuerda que lleva Juan Carlos en su mochila conseguimos amarrar por el cuello para que cargue con Carlitos que al principio va acojonao perdío diciendo que él nunca ha hecho hípica, pero la necesidad aprieta y la espalda de Tom merecen un buen descanso. Conforme nos acercamos a una cañada la burra se pone cada vez mas terca y un caballo macho amenaza a cada paso con echarse encima nuestra si seguimos achuchándole a la burra. Por lo que volvemos a pasar a Carlitos del lomo de la burra a la espalda de Tom, que vuelve a sacarnos ventaja ladera abajo, mientras Carlitos va cantándole el Himno del Atlético de Madrid para motivarlo, sin caer en la cuenta que Tom es del Real Madrid de toda la vida. Tom ya casi, sonriendo por no llorar, me pide que haga de arriero para seguir llevando la burra abajo, pués nos dirigimos hacia una pista secundaria, por la que la burra tendrá que transportar a Carlitos unos 300 m hasta la berja que desemboca en el puerto del Robledal al que finalmente llegamos en tiempo record. Aquí Tom se despide de nosotros sin querer dejarnos ni su teléfono, ni un número de cuenta para hacerle un buen ingreso en agradecimiento a la tremenda ayuda prestada y prácticamente haber hecho todo el rescate él sólo, encima de que nos hemos metido en su finca una legión sin permiso. Con sencillas palabras le resta importancia a las mil gracias que le damos por toda la ayuda prestada y lo único que nos pide es que por favor la próxima vez le avisemos con anterioridad en el cortijo de la Nava del que él y su mujer son propietarios.
Aprovechando que un grupo de 3 chavales de Sevilla pasan por allí en 4x4, posiblemente procedentes del Castaño Santo, le pedimos que se lleven a Carlitos, hasta donde tenemos los coches en el Puerto del Hombre, pero por lo que se ve los chavales van con prisas y finalmente lo dejan en el cruce del carril principal Fuenfría-Quejigales. A partir de este momento todo el esfuerzo de José Antonio que vate un tiempo record en llegar a su coche, jugándose la vida por los cortados del norte del cerro Abanto y el incidente de la perra que se queda atrás se hace inútil. Hasta el punto que ya, a toro pasado comienza uno con las cavilaciones de que seguramente hubiera sido todo mucho mas fácil, si por ejemplo José Antonio se hubiera quedado con Carlitos, yo sigo con el grupo, etc… Pero evidentemente a lo hecho pecho y ya todas las piezas están repartidas por el gran tablero de la Sierra de las Nieves sector-Abanto-diabólica bajada de la cara norte del cerro Alcojona y el pinsapar trampa en el que núnca se debe entrar, porque te puede costar mucho volver a salir.
Por fin recuperamos cobertura y entramos en contacto con Rafa Flores que en pocos minutos llega hasta nuestra ubicación con el coche de apoyo de carlos Tapia y el suyo, recogiéndonos a manolo, Juan Carlos Bernal y a mí. Nos dejan en el puerto del Hombre donde tenemos los coches y se van de vacío para el Llano de la Laguna con intención de ir trayendo a los primeros compañeros que empiecen a aparecer por allí, tras la bajada del cerro Alcojona, por donde ya nos han confirmado vía móvil viene bajando todo el grupo, aunque de forma dispersa. Al no ver a Carlitos lo llamámos inmediatamente y nos dice que los chavales lo dejaron en el cruce del arroyo de la Fuenfría, inmediatamente le informamos a José Antonio “El Vigilante de la Playa” dónde se encuentra Carlitos para que se pase a recogerlos, donde lo encuentra justo en el momento en que estaba a punto de meterle fuego a su rollo de papel higiénico para encender un fuego porque le estaba entrando frío, ¡CUÑAAAAAAAAAAAAAAAO, LA QUE SE PODÍA HABER LIAO!. ¡Gracias de nuevo José Antonio, al final tu carrera nos salvó a todos de la quema, nunca mejor dicho!.
Finalmente lo lleva hasta LA VENTA EL NAVASILLO, donde comienzan a aparecer algunos de los compañeros que han hecho otra ruta por su cuenta aquella misma mañana. Aunque José Antonio insiste en llevarlo al Hospital Costa del Sol de Marbella que nos coge de camino a todos los de la costa, le dice que no que él no se va hasta que no aparezca Juani, a pesar de que se le recuerda que yo estoy perfectamente a la espera de que lleguen los compañeros que vienen bajando el cerro Alcojona. Y cuando ya pasara todo, ya me pasaría yo por el hospital a recogerlo. Después de toda la Odisea del retorno nos reunimos bastantes compañeros en la VENTA EL NAVASILLO para despedirnos con el cafelito, la cervecita o el colacao de marras, donde quien mas y quien menos termina reconociendo que esta ruta ha sido una gran lección en todos los niveles, para tomar nota y no repetir los mismos errores en un futuro. Carlitos totalmente ajeno al hecho de que la gran imprudencia de haber venido a esta ruta con un esguince de rodilla y su posterior lesión ha dado origen a un efecto bola de nieve que no llegó a convertirse en drama de milagro con la posterior fragmentación del grupo durante gran parte del regreso, motivado también por la herronea decisión de quedarme con él pues me daba la impresión de estar mas bloqueado mental que físicamente. Eufórico ya en la venta, se le ha olvidado el dolor de la rodilla, y empieza con sus bromas y a recitar poesías, mientras se le acerca la ventera muy zalamera y con mirada cómplice a quienes estábamos alrededor le dice: ¡Oye!, ¿tú no eres el mismo que la liaste aquel día que fuisteis cuando al Castaño Santo?. Y yo pensando para mí, si usted supiera que un mes antes también volvió a liar otra buena en Sierra Nevada, por la imprudencia de pegarse un lote de correr la noche antes por el paseo marítimo, según él para provarse, presentándose al día siguiente con las piernas sobre cargadas para una ruta de mas de 1.000 m de desnivel, que finalmente le supuso, quedarse con las piernas bloquedas durante gran parte de la bajada, retrasando a todo el grupo y finalmente perdiéndose durante mas de dos horas cuiando ya estaban a punto de llegar y se pasó de largo. ¡Menos mal que dos horas después se le ocurrió encender el móvil!.
Ya en el camino de vuelta por la carretera Ronda-San Pedro, bajando para la costa, le digo que vamos directos par el hospital Costa del Sol para que le vean la rodilla y me dice que ya irá al médico el lunes que esta noche no se pierde el partido de “La Sexta”. A lo que me opongo radicalmente y le hago entrar en razón hasta que lo convenzo, llegando al hospital le pregunto si trae el DNI y tarjeta de la seguridad social y ¡no te lo pierdas!, me dice que está en la cartera de su padre, que él sólo trae el monedero a la ruta y la tarjeta federativa, ya caducada del año pasado y la de este año con el dinero recién ingresado la semana antes, que obviamente aún no se la han tramitado. 21.20 pm. Yo para mí pienso que sea lo que Dios quiera y le digo que aún así entramos en urgencias, donde afortunadamente rápidamente un celador muy competente lo recibe con una silla de ruedas y las chicas del mostrados aunque sorprendidas por no presentar ni DNI, ni tarjeta de la seguridad social, tras dar Carlitos sus datos verbalmente comprueban que ya ha estado antes allí, hacen la vista gorda y lo dejan pasar. Sin saber, todavía las horas de espera que nos podemos llevar allí y viendo que se están portando bien con él y recordándole que tiene dinero para comprarse algo de comida ó bebida en la máquina expendedora, acuerdo con Carlitos en que voy a llevar a Sonia que viene en nuestro coche a su casa de Carvajal, que voy a pasarme por su casa recoger la documentación por si acaso y ya de camino me quedo en mi casa a la espera de que él me llame cuando termine todo y ya vuelvo por él a Marbella a recogerlo.
Son ya mas de las doce y a pesar de los momentos de tensión y de tener la cabeza a mil por horas, me caigo de sueño. Llamo a Carlitos y le pregunto que qué tal, me dice que ya le han estado haciendo unas preguntas, pero que aún está pendiente de que le hagan una radiografía y le den un primer diagnóstico. ¡Ok, Carlitos, llámame cuando termine todo para ir a recogerte!. Me acuesto con el móvil en la mesilla de noche y a las 3.00 am me espabilo zombi perdido, mientras mi mujer me pregunta quién coño es a esa hora. Mientras le recuerdo a mi mujer que era lo que le conté anoche cuando llegué a casa y me responde que tú desde luego te tienes el cielo ganado, me calzo las babuchas forro polar encima y con el mismo pijama cojo las llaves, móvil y cartera y me voy para el coche, llego sobre las 3.30 am donde rápidamente sale otro celador llevando a Carlitos en la silla de ruedas y nada mas abrirle la puerta desde dentro, se me tira en plancha tras coger impulso al levantarse de la silla, diciéndole el chaval,a ver si ahora te vas a fastidiar la otra pierna. Finalmente le han dicho lo mismo que le va a reconfirmar el traumatólogo dos días mas tarde agravamiento del esguince de rodilla, ibuprofeno, benda elástica y sobre todo que guarde reposo. A las 3.52 llegamos a su casa donde ya nos recibe el padre en el portal, dándole a Carlitos unas muletas con las que finalmente se mete en el ascensor, llegando a mi casa pasadas las 4.00 am sin poder pegar ojo en un buen rato y teniendo que trabajar al día siguiente, como casi todos los domingos.
5ª parte: Nuestros compañeros nos narran La Odisea del Retorno del cerro Abanto al Alcojona y del Alcojona al Llano de La Laguna:
Juan Antonio Mena (El Elfo de la Malagueta)
El retorno desde el Abanto fue un poco accidentado. En primer lugar se disgregó bastante el grupo, tuvimos un primer incidente con la perra Duna, donde dos compañeros se quedaron con ella, ya que el pobre animal estaría bastante asustado y no respondía a nuestras llamadas y retornaba al lugar donde perdió de vista al dueño. Continuando con la ruta y subiendo al Alcojona, pensando en como se encontraba el grupo de dividido, un grupo con Carlitos, dos personas más con Duna y recibo una llamada de Guillermina que se encontraba con Fabiola y estaban perdidas. Es en esos momentos cuando piensas de todo. Ellas habían bajado el Alcojona dirección al pinsapal, donde debiamos encontrarno con un antiguo cortafuego, que por el paso del tiempo estaba poblado de árboles y continuando dirección al Torrecilla toparía con un sendero que se cruza con el que nos llevaría de vuelta. Según una primera conversación con Guillermina, ellas habían llegado a esa zona del Pinsapal, y por la densidad de este bosque y el haber desaparecido dicho cortafuego, nos desorientó a todos y volvieron a la crestería que nos llevaba desde el Alcojona a la falsa escalereta. Como es fácil desorientarse dicho trayecto lo hicieron unas cuantas veces sin poder encontrar el camino correcto. El grupo, desde la cabeza hasta la cola, estaba bastante disperso, pero íbamos manteniendo un contacto visual. Empezamos a llamar a nuestras compañeras, tanto por gritos como por silvatos. Ellas nos escuchaban perfectamente, cosa que nos ocurría a nosotros, ya que por la situación de ellos, dentro del pinsapal y la nuestra a media ladera por encima de dichos pinsapos, con la ayuda de la influencia del aire y otros elementos, nos hacía imposible oirlas. Todo esto nos dimos cuenta en una nueva conversación telefónica, que pudo ser de vez en cuando, ya que a veces o ellas o nosotros estábamos sin cobertura. En esta conversación con Guillermina, llegué incluso a oir por el móvil a compañeros de cabecera del grupo que gritaban para que las dos compañeras se orientaran hacia nosotros. En esta última conversación telefónica quedamos en que ellas subirían para salir de la arboleda, donde nos encontraría el grueso del grupo. Fue tal la alegría que nos dió al verlas salir que todos aplaudimos por el encuentro y ver que todo había quedado en un pequeño susto. Retomamos la marcha y llegamos a un punto de la crestería a un kilómetro de la falsa escalereta desde donde la noche estaba apareciendo. Una vez llegado al carril, hubo unos compañeros que nos recojian con sus coches.
Ildefonso Ruiz desde Sevilla, El Vendaval del Moncayo
Épica, épica, la impresionante ruta de la doble ascensión Alcojona y Abanto al puro estilo espartano, por el cúmulo de circunstancias que se dieron, lesión de Carlos, vallas de finca, pastor reticente y salvador, riscos de muerte, el extravío de Duna la perra de José Antonio Luque el Vigilante de la Playa, fragmentación del grupo, la noche amenazante, etc.
Antes de empezar el relato de mi experiencia particular de la vuelta de la ruta, indicar el extraordinario poder de convocatoria de nuestro querido Comandante. Carisma, , liderazgo, eres el Obama de las sendas.
Tras la lesión de Carlos el poeta de las cumbres, en el primer tramo de descenso del Abanto, se decide, que unos compañeros se quedan con el lesionado, José Antonio Luque el de los pies alados, se ofrece a volver al punto de inicio de la ruta para recoger el coche y rescatar al accidentado en el cortijo de la Fuenfria. Impresionante el poder físico y moral de su corazón. Mientras el grueso de grupo finalizaría la ruta, con las referencias que nos dan, bajo la dirección de Magda la pimentonera y contando con mi colaboración.
Inicio la marcha, dado que no íbamos muy sobrados de tiempo, tras los pasos del Vigilante y sus dos queridos perros, por el lado derecho de la valla donde nos encontramos. Avanzamos unos metros entre riscos con pasos de bastante dificultad, en uno de ellos Duna la perrita de José Antonio se queda trabada, durante unos minutos agarrado como una lapa en un risco, la llamo para que se acerque, ella nerviosa y lastimera, iba y venia subiendo y bajando, en una de las intentonas de Duna por seguir el rastro de su dueño, veo que se acerca Chuki como para intentar señalarle el camino a su “suegra”. Dado que no se decidía, deshago camino para cargarla aunque no se dejaba, y la paso el tramo de riscos. Cuando la suelto en el suelo, ella sale corriendo hacia abajo de la ladera para subir de nuevo al punto de partida perdiéndose de vista, la llamo de nuevo pero sin éxito.
Algunos compañeros que iban tras de mí a la vista de la dificultad del paso y que se oye por detrás que nos dejaban cruzar la valla, deciden dar marcha atrás. ¿Que haces Ildefonso? Vuelves o sigues “el rastro” de José Antonio por si la perrita hace lo mismo, opto por lo segundo.
Cruzo la valla y bajo por el pinar a toda leche ya que me había quedado a cola de grupo hasta el collado entre Alcojona y Abanto, allí con la Sirenita y algunos compañeros llamamos a la perrita y pasado un tiempo alguien la ve en el colladito antes del pinar hasta que se pierde de vista, deshago mis pasos hasta la puerta grande de la valla, y allí me encuentro a Duna. Salto la valla, la recojo, y la traslado al otro lado, cuando salto de nuevo a recogerla, ella pasa por debajo de la puerta y se pierde de nuevo por el pinar, esta visto que no me quiere.
Llegan a ese punto, cuatro compañeros, dos de ellos Raquel y Antonio, saltan la valla y van en su búsqueda por el pinar, los tres que quedábamos la Sirenita, Joaquina la esposa de Manuel Palomo y yo, hacemos más amplio el hueco por debajo de la puerta por si decidiese volver. Tras largo rato de espera decidimos iniciar la marcha hacia el Alcojona donde veíamos al grupo esperar, todo ello sintiendo la intranquilidad por la lesión de Carlos y la perdida de Duna.
Cercanos a la cumbre, el grueso del grupo había iniciado el descenso en dirección al Cortijo de la Nava. Nos unimos a algunos compañeros, pero parece ser que otro grupo iba más abajo con Magda, y tampoco teníamos referencias de las compañeras que habían quedado esperando en el Alcojona. Momentos de incertidumbre antes de adentrarnos en el pinsapar dado que alguien en contacto telefónico con un grupo que ya está en él, indica que el paso es muy dificulto. Se decide con las referencias de los GPS, que más vale malo conocido, es decir bordear el bosque por la ladera, hacia el falso pinsapo de la Escalereta y así tener camino conocido.
En el trayecto nos vamos uniendo los distintos grupos, por fin junticos.
Resumiendo magnifico día, a pesar de todo, y todo está bien cuando bien acaba.
Un abrazo y no te des ni un mal momento por lo ocurrido.
Te aseguro que todos en nuestra inconsciencia somos responsables/irresponsables. Lo más sencillo para nuestra vida es cargar con las culpas a los demás cuando a casi nadie nos ponen un pistola en la sien para tomar decisiones, y ojo que constantemente a cada minuto estamos tomando decisiones, conscientes, inconscientes, mecánicas, reflejas, instintivas, etc. ahora respiro ahora no respiro, ahora decido, ahora no decido y si pasa algo la culpa es de ese.
En fin, en la caverna en donde nos movemos alguna responsabilidad si que nos pueden achacar y habrá que aprender a asumirlo.
Para establecer la dificultad de la ruta creo que lo mejor es utilizar la M.I.D.E., que aplica unos parámetros objetivos entendible por cualquier tontinaco de nosotros.
Yo cuando termino una ruta la califico según estos parámetros. Te la paso.
Un abrazo.

--> Fernando Jiménez desde Marbella (Duque de Juanar)
Medio bocata de jamón aún por tragar y ya está el comandante diciendo que nos ponemos en marcha. Todas las miradas acuden a un mismo punto y al mirar yo, veo a Carlitos con cara de haber dado su último paso por hoy. El ambulatorio pilla un poco lejos, estamos en la cima del monte Abanto. Pero bueno, lo que es seguro es que de esta salimos.
Algunos compañeros se quedan con él en la cima ya que saben que el resto debemos partir. Aún no tenemos muy claro que va a pasar pero dejamos con él a los más preparados. Tendremos tiempo de pensar durante el camino de regreso y si al llegar a los coches no han aparecido podremos desde abajo pedir ayuda. Este pensamiento me convence para bajar pero pienso lo triste que debe ser esa situación cuando se produce en un 8.000.
Bajamos el Abanto, seguimos dirección Alcojona ahora subiendo fuertemente. Voces, se ha perdido un perro. Es el del vigilante que salió desde la cumbre del Abanto buscando ayuda para Carlitos. Ilde y Maribel se quedan atrás buscando a nuestro compañero canino. Los más adelantados llegan a la cumbre del Alcojona por segunda vez. En este momento el grupo esta muy roto. Por un lado compañeros en la cumbre del Abanto con Carlitos lastimado, otros buscando el perro perdido, el propio perro que para nosotros es uno más, el resto del grupo muy estirado hacia el Alcojona, algunos ya en el Alcojona y los que a la ida se quedaron en el Alcojona ya no estaban allí pues habían comenzado el regreso a los coches. Las 4 de la tarde y comenzaba a preocupar el panorama.
Tras valorar las opciones, seguimos adelante según las indicaciones de Juani bajando hacia el cortijo para después buscar el cortafuegos que nos acercaría a fin de ruta. Sabíamos que era el camino que habían tomado los que iban por delante. Queríamos alcanzarlos al tiempo que nos reteníamos esperando a los de atrás.
La bajada del Alcojona por la cara del cortijo fue muy dura. Topamos con el bosque de pinsapos y es imposible de penetrar. El cortafuegos que nos había comentado Juani como vía de escape ha quedado totalmente invadido de pinsapos y grandes troncos atravesados. La luz ya es tenue y los pinsapos nos obligan a andar agachados para no clavarnos sus finas ramas en los ojos. No lo vemos claro. En esos momentos ya sabíamos que tenían que estar perdidos los que iban por delante si se habían metido en el bosque. Afortunadamente los compañeros que quedaron buscando el perro ya nos habían alcanzado por detrás aunque aun no lo habían encontrado.
A partir de aquí lo único que teníamos fiable era el GPS. Vamos faldeando buscando encontarnos con el camino que hicimos a la ida. Al tiempo Valentín paralelo a nosotros pero 50 m más abajo se adentra en el bosque para barrer más terreno en nuestro camino. Da resultado, las escuchamos y nos escuchan. Sólo tienen que subir y cuando salgan del bosque nos verán. También tengo noticias de la cumbre. Carlitos ya está a salvo. Recuperamos la senda buena y el ánimo cambia en el grupo. Pasamos junto al pinsapo de la falsa Escalereta ya todos agrupados. Dice:”Anda, que me tenéis contento….”
En El llano de la Laguna otros compañeros están recogiendo gente para ahorrar el trozo de carril a los muy maltrechos cuerpos. No sé que pasó después.
Magdalna Mayor desde Sevilla, La Pimentonera de Águilas
Continúo la crónica en el punto en que os quedásteis con Carlitos re-lesionado, en el collado bajo la cima del Abanto.
Con nuestro currículum, perfectamente podríamos hacerle la competencia a Jesús Calleja y a su patrocinador Castilla-León, con un programa de producción propia, un producto 100x100 andaluz: "DESAVÍO EXTREMO".
LA CRÓNICA:
... El resto del grupo, comandado por Magda la Pimentonera e Ilde el Vendaval, emprendió el regreso por el mismo camino hacia la cumbre del Alcojona, donde algunos compañeros nos esperaban. José Antonio Luque el vigilante de la playa se adelantó con sus dos perritas para llegar cuanto antes a su coche y dirigirse al cortijo de la Fuenfría alta, lugar hasta donde Juani, Manolo y Juan Carlos llevarían a Carlitos. Era el punto de evacuación más cercano (no menciono que nos volvimos a meter en la finca con ayuda del dueño, y que él os ayudó a evacuar a Carlitos, eso te lo dejo a tí si quieres ponerlo).
Cuando estábamos cerca de Puerto Capuchino, Noel el gran maestre escuchó los alaridos de un perro, y a los pocos minutos constatamos que se trataba de una de las perritas del vigilante. Algunos compañeros la habían visto deambular por los riscos de la cara norte del cerro Abanto.
Entonces un pequeño grupo comandado por Ilde y Maribel se quedaron en las proximidades de puerto Capuchino para intentar rescatar a Duna.
El resto seguimos camino de la cumbre del Alcojona, donde llegamos en pocos minutos. Allí nos encontramos con que quienes nos estaban esperando habían iniciado el descenso, lo cual fué fatídico porque, divididos en dos grupos, se perdieron, cada uno en un sitio distinto.
En la cumbre del Alcojona hicimos una parada de reagrupamiento de quienes veníamos del Abanto (exceptuando al grupo de rescate de Duna) y mientras recibí una llamada de Fabiola que estaba perdida con Guillermina y Bando (su perrito) en la parte alta del pinsapar de la Nava, tras haber estado buscando el cortafuegos en el interior del espeso bosque. En una conversación entrecortada por la falta de cobertura, les dije que esperaran al grupo, que ya iniciábamos el descenso y nos encontraríamos con ellas. Algunos compañeros plantearon bajar por donde habíamos subido, siguiendo el track de un GPS, pero yo les insistí en que bajáramos por donde estaba previsto, para intentar recuperar a los compañeros perdidos y no dispersarnos más.
De esta forma comenzamos el descenso por la tortuosa pedrera, hasta que llegamos a la parte alta del pinsapar, lugar en el que yo insistí que ante la incertidumbre de encontrar el cortafuegos, era mejor seguir en dirección E-NE por aquella zona en la que teníamos visibilidad, en lugar de internarnos en el pinsapar. Así lo hicimos, aunque algunos compañeros apenas podían reprimir la tentación de ir hacia el carril que comienza en la parte de atrás del cortijo de la Nava.
En cabeza íbamos Pepe, Paco Jaime y yo, en la parte de abajo, por el pinsapar, Valentín, y tras nosotros, el resto dividido en algunos grupos, pero sin perder contacto visual en ningún momento. Así fuimos avanzando hasta llegar a la cuesta de las lajas, lugar en el que reconocimos haber pasado por la mañana. Los GPS así lo atestiguaban.
El grupo se volvió a compactar, y enseguida llegaron los que habían quedado buscando a la perrita. Incluso Fabiola y Guillermina, gracias a nuestras voces y al silbato de Eduardo, lograron encontrarnos. Carlitos ya estaba rescatado y solo un grupo de Estepona seguía "a la deriva", aunque después supimos que habían llegado al cortijo de la Nava y desde allí habían conseguido transporte hasta los coches.
Con las últimas luces del día llegamos al llano de la laguna, y muchos compañeros de Ronda nos acercaron a los que iban mas cansados, pero muchos prefirieron seguir andando hasta el final.
José María Cabrera desde Benalmádena, (nuevo socio) El Coloso del Pico Capilla:
Después de dejar en la cumbre del cerro Abanto a Carlitos lesionado con Manolo, Juan Carlos y Juani para ayudarlo a salir de allí. Llegamos al bosque de pinos donde uno de los compañeros nos comenta que una de las perras de José Antonio-El Vigilante de la Playa, se ha quedado atrás. Y dos de nuestros compañeros que llevan frontales se quedan para buscar a la perra, pués José Antonio sigue por delnte de todos a toda velocidad para ir a por su coche y ayudar en el rescate a Carlitos.
Nosotros comenzamos por segunda vez la subida al Alcojona que se nos hizo muy dura. Cuando llegamos allí ya se habían marchado por su cuenta las compañeras que se habían quedado por la mañana. Tras parar lo justo para reagruparnos iniciamos el descenso con la intención de encontrar a las compañeras que ya van por delante nuestra. La bajada es tremenda, no recuerdo haber hecho antes una bajada tan incómoda y complicada por la cantidad de lascas sueltas, con fuertes pendientes por las que casi íbamos haciendo snowboard hasta llegar a la primera línea del bosque de pinsapos que se antoja prácticamente impenetrable. De hecho allí mismo nos llega la noticia de que dos de las compañeras que iban por delante se han metido dentro y ahora están perdidas.
Ahora comenzaba el dilema yo me encontraba con Valentín, el Gran Maestre, mi hermano Antonio y otros compañeros cuyos nombres ahora no recuerdo y decíamos que lo mejor era seguir paralelo sobre la línea de los pinsapos, pero sin adentrarnos en el bosque. Mientras que otros dos decían de seguir por dentro del pinsapar y seguir de frente hacia el cortijo de La Nava, cosa que a mí no me parecía bien, porque el pinsapar era muy espeso y estaba oscureciendo. Pero al final continuamos faldeando por encima de la línea de pinsapos en dirección este, guiándonos también por Fernando de Marbella, que con gran simpatía, amabilidad y sentido común reconfirmó que estábamos en el buen camino.
En la mitad del camino empezamos a escuchar voces y eran las compañeras (Guillermina y Fabiola) que estaban perdidas en el centro del pinsapar, y que con gritos deseperados nos pedían que las esperásemos, hasta que cada vez escuchamos sus voces mas cerca guiándose por el silbato de Eduardo que las condujo a nosotros. En su cara se podía ver la inmensa alegría, tras las horas de angustia vivida al volverse a encontrar con el grupo. Poco después llegábamos al falso pinsapo de la Escalereta. Una vez que todos nos reagrupamos ya y retomábamos el sendero y posteriormente la pista se podían ver unas caras de inmensa alegría y casi de felicidad en todos los componentes del grupo, llegando al Llano de La Laguna ya nos esperaban algunos compañeros de Pasos largos con sus coches para ahorrarnos los dos últimos kilómetros y medio de pista que muchos con la euforia y el subidón de adrenalina de haber encontrado el camino bueno, quisieron finalizar a pié comentando que aquello había sido una super aventura y una ruta espectacular.
Quiero destacar que en todo momento reinó el compañerismo, la preocupación por las compañeras perdidas y por ustedes intentando sacar a Carlitos del punto mas alto de toda la ruta y el mas lejano al punto de inicio. No le pudo pasar en otro sitio. Fue todo una lucha, pero todo salió bien y creo que una gran lección para todos. Admiro un montón la paciencia que tienes con Carlitos y el buen humor con que te tomas las adversidades.
Un abrazo
José
Nos vemos en las montañas

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