martes, agosto 29, 2017

Vías ferratas y cañón del Tajo de Ronda (río Guadalevín)

Material requerido obligatorio: arnés de ferratas (o escalada), disipador, vaga y casco.
Recomendable: mochila pequeña para llevar: llaves del vehículo, al menos una botella de agua, pues aunque ambas ferratas son cortas y fáciles, requieren su esfuerzo y se suda bastante.  Y una cámara de fotos, preferentemente colgada en la trabilla de la mochila, a la altura del hombro,  para tener a mano.
Acceso: La manera más fácil de aproximarnos con nuestros vehículos es desde el barrio de San Francisco, y descender por la calle que queda a la izquierda de las murallas y que desemboca en el camino empedrado que nos lleva hasta los Molinos del Tajo. Siendo el lugar ideal para dejar los vehículos la pequeña explanada que nos encontramos en el exterior de una curva de izquierda, situada a la altura de una hilera de cipreses que nos marca el camino hacia la Puerta del Viento, situada a los pies de la "Picha del Moro", por donde comenzamos nuestra aproximación hacia la base de las dos ferratas con inicios muy cercanos entre sí y un final compartido. 
Después de pasar bajo el arco pétreo de la Puerta del Viento, seguimos ascendiendo suavemente hasta que llegamos a una bifurcación, donde enlazamos con otro camino, siendo nuestra opción el ramal de la izquierda, que desciende en paralelo a los lienzos de la murallas de la Albacara, que une la puerta del Viento, que hemos dejado arriba con un arco cercano a la Puerta del Cristo,  que hace referencia a la imagen de un CRisto que se encontraba dentro de una hornacina en un mogote de arenisca que se ve justo detrás del arco. Rra costumbre de los hortelanos para rezar y rogar buenas cosechas .
Aunque pudiera parecer que las murallas de la Albacara tenían una finalidad defensiva, en realidad se construyeron para  resguardar a las ganaderías, antes de ser vendidas o trasladadas a la ciudad. Se debía pagar por tenerlos allí. 
 Al llegar a la Puerta del Cristo o de Los Molinos, merece la pena recrearnos con una de las postales más representativas no ya solo de Ronda, sino, de toda Andalucía, nada menos que el majestuoso puente nuevo, con la cascada a sus pies por donde discurre el primer rapel del barranco. A la izquierda del Puente Nuevo, de izquierda a derecha podemos recrearnos con el Parador Nacional, los Jardines de Blas Infantes con sus vertiginosos balcones y la gente allí arriba como hormiguitas (así también nos ven ellos a nosotros), la Alameda del Tajo, también con sus famosos balcones y a la izquierda del todo, una curiosa formación geológica fruto de las cuencas del drenaje, conocida como "Asa de la Caldera".
Desde la "Puerta del Cristo", tomamos el sendero que desciende a la derecha, en dirección hacia el Puente Nuevo, con la caída hacia el Guadalevín a nuestra izquierda, hasta llegar sin margen de error al inicio de las dos vías ferratas.
Fecha de realización: sábado 26 agosto 2017
MONITOR: Juan Antonio Villalba "Corsario de Sierra Almijara" 
AGRADECIMIENTOS: A Rafa Flores por todas sus aclaraciones y a la asociación senderista Pasos Largos, a la que también pertenecemos desde hace muchos años algunos miembros del grupo, ya que ambas ferratas fueron acondicionadas para la actividad deportiva por esta Asociación rondeña, quien además de poner el personal técnico de trabajo, sufragó los gastos.
PARTICIPANTES: "Kminante del Sur" (desde Algeciras), Ángel González "El Gladiador de Itálica" (desde Sevilla). Y desde distintos puntos de la Costa del Sol: Arnaud "Nono" (habiendo cogido un vuelo privado el día antes desde Burdeos, Francia); Lena "La Amazona Bielorrusa", José Manuel Vázquez "El coleccionista de aventuras", Mabel Berutich "Libre y Salvaje". Elena “La Chica que hablaba con los árboles” y un servidor: Juan Ignacio Amador.
Fotografías: Arnaud Turnier, Kminante del Sur, José Manuel Vázquez, Andrés Rodríguez y Juan Ignacio Amador.
Bibliografía:
http://www.rutasyfotos.com/2016/08/barranco-del-tajo-de-ronda.html
http://www.diariosur.es/interior/201703/11/como-formo-tajo-ronda-20170310185330.html
https://yogahimsablog.wordpress.com/2015/08/03/historia-geologica-del-tajo-de-ronda/
FERRATA DE LA ESCALERA DE LA MUERTE:
Nivel de dificultad: K1 (fácil, ideal para iniciación)
Desnivel: 50 m
Recorrido: 75 m lineales
Tiempo estimado: 20 minutos
Aunque se cuenta erróneamente que esta vía ferrata se hizo, aprovechando un antiguo equipamiento instalado en el año 1936, en los muros laterales del tajo de Ronda, para que  los campesinos pudieran acceder rápidamente al pueblo desde la zona de Los Molinos, y de ese modo, evitar el sinuoso ascenso por "la Cuesta del Cachondeo". Rafa Flores nos rectifica amablemente y nos aclara que Las grapas se colocaron como soporte para la construcción de unos muros de sujeción en las rocas, después de los desprendimientos producidos tras un terremoto en 1917. Las piedras caídas destruyeron siete molinos y mataron a 16 personas. No es cierto que se construyera para subir los hortelanos, aunque es cierto que algunos, poco cargados, aprovecharon esta instalación para acortar camino. El nombre se lo pusieron los padres Salesianos de Ronda, pues los alumnos de uno de los dos colegios de Ronda regidos por esta congregación, cercano a la plaza del Campillo, se escapaban para jugar en las "grapas".
A lo largo de todo el recorrido, la ferrata dispone de cable de vida y mantiene los antiguos peldaños, una versión gruesa y lisa de las habituales grapas de ferrata. El nombre de "Escaleras de la Muerte" hace referencia a su trazado escalonado, de hecho hay varios escalones tallados en piedra y lo de "la muerte" hace referencia a su peligrosidad, si bien, como ocurriera en todos los años de funcionamiento de las Instalaciones del Caminito del Rey, en el Chorro, durante todos los años, que cumplió su cometido, a penas se llegaron a producir incidentes, a pesar de su uso frecuentes con medios mucho mas rudimentarios de quienes hoy lo hacemos equipados para vías ferratas. En aquellos tiempos, los campesionos lo subían practicamente a pelo, sin mas equipamiento que sus pies y sus manos para trepar por las escaleras.
Esta ferrata es ideal para iniciarse en esta espectacular modalidad, el telón de fondo con el tajo siempre presente a nuestra izquierda y a nuestra espalda, así como la Sierra de Líbar a la derecha, forman un marco incomparable. 
Sin dejar, de suponer un esfuerzo físico (asequible a cualquier persona sana y con un estado físico medianamente normal), es ideal para todos los públicos, a partir de 8-10 años (supervisados en todo momento, muy de cerca por un responsable). 
Mi admirado amigo Jesúsu Olvera y varios compañeros suyos de la magnífica empresa de Turismo Activo Al Andalus Activa, organizó está actividad para un grupo de invidentes, que la llevaron a cabo con gran mérito por su parte (sin ningún problema).

FERRATA DE LA SEVILLANA (de Electricidad):
Nivel de dificultad: K1 (fácil, salvo un par de pequeños desplomes y el corto tramo donde hay que ir apoyando el pie derecho por fuera).
Desnivel: 56 m
Recorrido: 74 m lineales
Tiempo estimado: 30 minutos
Acceso: El mismo camino de acceso que para la ferrata de las Escalerillas de la Muerte, solo tenemos que caminar unos 40 m mas en dirección al Puente Nuevo, pronto vemos que el sendero se desdobla, tomando nosotros el ramal de la derecha, que nos lleva por una zona muy frondosa donde las higueras impregnan el lugar con su intenso olor y su generosa sombra, atravesamos una antigua alquería y un molino en ruinas y tras cruzar un rudimentario puentecillo de tablitas, llegamos a los pies de esta segunda ferrata de recóndita ubicación.
El nombre de esta ferrata viene dado por la empresa de electricidad Sevillana, que fue quien la instaló, para facilitar un acceso mas directo a los operarios de la antigua central hidroeléctrica con el centro de la ciudad de Ronda. Se trata de una ferrata mas técnica que la anterior, porque al alcanzar los 8 m de altura, las grapas describen una extraña trayectoria hacia la izquierda, que te obliga a apoyar el pie derecho por fuera y solo el izquierdo en las grapas, hasta que unos metros más arriba, alcanzamos una primera terraza, a partir de la cual, el trayecto ya es mucho más fácil, donde se combinan tramos verticales muy rectos, con algunas terrazas, tipo repisa que nos brindan seguridad y nos permiten recrearnos con el paisaje, las vistas son prácticamente las mismas que desde la otra ferrata, solo que estas, al estar situadas mas cerca del Puente Nuevo, nos ofrecen una panorámica mas amplia y espectacular del Puente Nuevo, típica postal de Ronda por antonomasia y foto candidata a perfil Facebook, de quien se inicia en esta bonita modalidad.
Ambas discurren más o menos paralelas, como ya hemos dicho anteriormente y finalizan en el mismo rellano del camino, donde no es raro encontrarse con algún grupo de turistas, sobre todo japoneses cámara en mano, a veces incluso en chanclas.
AL FINALIZAR LAS FERRATAS: Regresaremos a los vehículos, y cogimos el material para realizar los dos rápeles del Barranco del Guadalevín, neoprenos, cuerdas, arneses (de barranquismo), el "ocho", el casco, mínimo dos cuerdas de 40 m transportadas en sus correspondientes mochilas y vagas de anclaje. 
2ª PARTE: SALIDA DEL CAÑÓN DEL TAJO DE RONDA (Río Guadalevín)
Localidad de referencia: Ronda.
Duración estimada: Depende de varios factores como el número de participantes, nivel de destreza y experiencia, número de monitores. No obstante, lo normal es entre  2 y 3 horas, pues aunque linealmente, a penas son 400 m desde los pies del Puente Nuevo hasta su salida, a la altura del alojamiento rural “El Molino”, el recorrido es una auténtica jinkana, donde a dos rápeles cercanos a los 40 m cada uno, hay que sumarles un caos de bloques, casi de principio a fin, que ralentiza mucho la marcha.
Dos rápeles de unos 35 metros de altura, el primero es muy limpio y vertical, con la única dificulta del caudal de la cascada en los primeros 8 m si va muy crecida, después continuamos descendiendo por un lateral de la cascada, donde ya podemos seguir descendiendo con tranquilidad.  El segundo, se acerca a los  32 m,  fraccionado en un primer tramo escalonado de unos 10 m, tras el que hay que llegar a una segunda reunión, y desde allí iniciar un segundo tramo, mucho más vertical de unos 22 m
Longitud: unos 400 metros lineales, ampliables a poco mas de 1 km, si iniciamos el recorrido desde el Puente Viejo, añadiéndole el aliciente de caminar por dentro del cañón, que al mismo tiempo a traviesa el casco antiguo de la ciudad, con casas encaramadas a lo más alto del tajo. Además el tramo entre el puente Viejo y los pies del Puente Nuevo, donde se encuentra el primer rapel, es muy dócil, prácticamente llano, con pozas muy amplias e incluso algunos tramos de nado, según lo crecido que vaya el río, pero en verano, el fondo suele estar fangoso en esa zona.
Combinación de vehículos: No es  necesaria, si dejamos los coches en algún rellano del camino empedrado de “La Cuesta del Cachondeo” o directamente en la explana junto al albergue “Los Molinos” (al final del recorrido). Desde allí hasta los pies del Puente Nuevo, teórico punto del recorrido, llegamos en apenas 20 minutos.
Lugar estratégico recomendable para pernoctar y/o tomarnos una cervezas y/o almorzar tras la actividad: http://www.alberguelosmolinos.com/
Acceso: El mismo camino de acceso que para las vías ferratas, hasta que antes de llegar a la Puerta del Cristo, tomamos el camino que sale a la derecha y que pasa junto a los restos de una antigua alberca, desde donde parte a nuestra derecha, un sendero que desciende suavemente y nos lleva hasta la acequia que ya nos acompaña hasta los pies del Puente Nuevo, donde empieza nuestra corta, pero intensa aventura.
Época recomendada: Todo el año, salvo en época de crecidas, pues si la cascada lleva demasiado caudal, realizar el primer rápel bajo la cascada puede llegar a resultar peligroso si no se tiene la suficiente experiencia y mucha sangre fría.
Regulación:  No existe en la actualidad.
Material: neopreno largo el agua suele estar fría en las pozas hasta en verano. Casco, (mínimo) dos cuerdas de 40 m ,  arnés de barranquismo (o espeleo), “ocho”, y varias vagas de anclaje, mínimo tres, dependiendo del número de monitores y participantes.
Estado de las instalaciones: parabolts y químicos en buen estado a fecha agosto 2017.
A tener en cuenta: requiere de un mínimo de experiencia previa, porque el primer rapel es demasiado largo para que lo realice una persona que nunca ha realizado un rápel en su vida. E incluso habiendo realizado algún barranco anteriormente, si padece de vértigo, este es un rápel que impone muchísimo respeto y el patio que se abre a nuestros pies impresiona al acercarnos a la reunión, desde donde iniciamos el descenso.
El segundo rapel es fraccionado, es decir, está dividido en dos y una vez que el monitor que nos acompañe, descienda en primer lugar  a la segunda reunión para asegurarnos, desde la primera reunión que comienza en un tramo muy dócil que empezamos andando tranquilamente hacia atrás, debemos saber colocarnos la cuerda en el “ocho” (o bien que lo supervise algún compañero que esté allí con nosotros).
Río Guadalevín: Aunque popularmente su barranco es conocido como barranco de Ronda, lo correcto sería llamarle barranco del Guadalevín, que nace en la Sierra de Las Nieves, fruto de la unión de tres arroyos: el carboneras, que nace junto al cortijo de Quejigales, el  Capyuchín que nace a los pies de la ladera oeste del cerro Alcoja y el arroyo de la Fuenfría, que nace en el Puerto de las Trincheruelas (entre los cerros Abanto y Cascajares). Estos tres arroyos se unen cerca del vado de La Fuenfría (al inicio del camino que va del camping de Conejeras a Quejigales. A partir de allí se le llama Carboneras y a partir de la angostura que se forma a partir del cerro castillejos, pasa a denominarse Guadalevín, que después de pasar por la ciudad de Ronda, se une al Guadalcobacín (que viene de Arriate), y a partir de su unión, a la altura de la Indiana pasa a llamarse río Guadiaro.
 En la imagen de la derecha, vemos a Lena, saltando sobre la preciosa poza que nos encontramos a los pies del segundo rápel. Conviene aclarar que a lo largo de este itinerario no hay que realizar ningún salto obligado. Solamente hay que realizar los dos rápeles y tras el segundo, cabe la posibilidad de saltar a esta poza, desde la roca que lo hace Lena en la foto, o la que aparece por detrás aún mas alta, con la debida precaución, pues ambas están muy pulidas y resbaladizas.
Descripción del recorrido:
El barranco del Tajo de Ronda es uno de los pocos barrancos urbanos que existen en toda España, perfectamente equipados para su uso y disfrute. El escenario es majestuoso nada menos que la postal más representativa de Ronda y por ende una de las más representativas de Andalucía, el famoso puente nuevo con una gran cascada a sus pies, por donde discurre el primer rápel, realmente espectacular y no apto para personas con vértigo. Por lo tanto se trata de un barranco periurbano, por el rio Guadalevín  a los pies del un millón de veces fotografiado Puente Nuevo de Ronda. 
Aunque sólo tiene dos rápeles, el primero de casi 40 m, impone mucho respeto, pero es muy limpio (bastante recto) y no teniendo problemas de vértigo y saliendo con el arnés bien colocado y asegurado, se hace sin ningún problema.
Superados los dos rápeles es un cañón  muy corto, en lo que se refiere a la distancia recorrida, poco masa de 400 m lineales, pero asegurar bien a cada participantes en las reuniones lleva su tiempo, así como el descenso de cada uno y el caos de bloques a lo largo del recorrido, termina convirtiendo nuestro itinerario en una auténtica jinkana, que en más de una ocasión nos recordará al Cañón de las Buitreras del Guadiaro, aunque en este caso los tramos de nado son muy escasos, sobre todo, si hacemos el cañón en verano, con el cauce mucho mas mermado. 
Como diría nuestra compañera Mabel, a lo largo de su recorrido quedaremos embriagados por el intenso olor de la menta, las higueras, el color de los verdes musgos y culantrillos...fusionados con el caos de rocas que nos acompaña de principio a fin, un paisaje de belleza telúrica, como sacado de un sueño, mientras vamos avanzando podemos recrearnos con los caprichosos conglomerados gigantescos de arenisca, donde se funden fragmentos de fosiles marinos, rocas con aspecto de grandes corales, en definitiva restos de lo que fue un brazo del antiguo antiguo Mar de Thetys que por este cañón encontró un canal de desague para seguir su curso por el Valle del Guadiaro, hasta llegar a lo queen este milenio es linea de Costa Mediterránea.
Y es que, a la belleza del paisaje, hay que sumar entre otros muchos alicientes, la autentica joya geológica y la increible historia del origen de este cañón tan peculiar como mágico.
Ni que decir tiene que después de finalizar el barranco, nos dimos un merecido homenaje en el Albergue Los Molinos, atendidos maravillosamente bien por nuestro viejo amigo Rafa Ríos "El Hombre que balizaba los caminos", donde brindamos todos juntos por segundo sábado consecutivo (en mi caso) con cerveza Estrella Alhambra. Lástima que el "Kminante delk Sur", que también pasó la pruieba con muy buena nota,  tuvo que marcharse antes por obligaciones laborales.
Parte de la aglomeración del caos de bloques que nos encontramos a lo largo del barranco del Guadalevín, se debe al demoledor poder erosivo del cauce del Guadalevín, en sus históricas crecidas, que en alguna ocasión ha llegado a provocar una castrofe como la que tuvo lugar el 3 de julio de 1917
http://loscallejones5u.blogspot.com.es/2012/11/la-muerte-se-cernio-y-cayo-sobre-el.html
Piropo a Ronda, publicado en ABC de Madrid, el 25 de enero de 1953, página nº 11, por José Salas y Guirior (Pepe Salas). 
Si Ronda tuviera mar
¡Qué mar tan azul sería!
Un viento verde de olivos
temblando lo rizaría.
Bandoleros de la mar,
piratas de la serranía
-catite y ojo tapado-
las sirenas robarían.
Sirenas que a romerito
y  a mejorana olerían,
en el pelo un clavel verde
salado de alga marina
y una cola de lunares
nadando por bulerías.
A la grupa de un delfín.
Cantando la llevarían.
Lores del Almirantazgo
sacarían fotografías
si Ronda tuviera mar.
¡Qué mar tan azul sería!….
Artículo de: García Aguilar J. M. (2.014): Patrimonio geológico de la provincia de Málaga. Universidad de Málaga.
BARRAS SUBMARINAS DE HACE 9 MILLONES DE AÑOS E HISTORIA GEOLÓGICA DEL TAJO DE RONDA
Una de las estructuras más desconcertantes que podemos apreciar en las rocas sedimentarias de Málaga recibe el nombre de “estratificación cruzada” y resulta habitual en las areniscas de edad Mioceno superior que afloran en Ronda, Arriate, Alora, Antequera o Bobastro. La estratificación cruzada consiste en una serie de planos inclinados en distintas direcciones que dibujan en las secciones verticales de estas rocas una imagen similar al cruces de muchos caminos. Las dimensiones de estas líneas pueden ser muy variadas, entre pocos centímetros y decenas de metros, dando la sensación de ser trazas artificiales producidas por alguna máquina.
No obstante, el análisis geológico de estas estructuras revelan un origen sorprendente; las rocas donde se hallan, compuestas de areniscas calcáreas con abundantes fósiles marinos fragmentados, y su geometría, denuncian un proceso de migración de barras arenosas submarinas situadas a poca profundidad, y movidas por olas, corrientes y mareas de hace unos 9 millones de años. Esta edad corresponde al periodo Mioceno superior, en el que el mar dibujaba una compleja red de bahías, estrechos y canales a lo largo de toda la zona central de la provincia de Málaga y depositaba estas areniscas junto a los fósiles marinos presentes en ese momento. Cada etapa de migración en estas barras submarinas, de modo similar al proceso que hace moverse las dunas de un desierto, queda marcada por una superficie cuya intersección con la topografía dibuja cada una de las líneas que vemos dibujada en la roca.
Algunos de los puntos más interesantes donde observar estas estructuras se hallan en la zona urbana de Arriate, en el kilometro 33,7 de la carretera A-367 Ronda –Campillos y en la sierra del Almorchón (Bobastro, Ardales). En esta última aparece una secuencia sedimentaria de unos 60 m de espesor compuestos por conglomerados y areniscas con estratificaciones cruzadas de escala métrica y abundantes restos de fósiles marinos fragmentados de moluscos, corales e incluso huesos gigantescos de ballenas.
Las paredes del Tajo de Ronda muestran diversos ejemplos de estratificaciones cruzadas en los estratos de areniscas y conglomerados que lo componen. Estas estructuras permiten reconstruir parte de la historia sedimentaria del Mioceno superior en la zona, a través  de una secuencia de rocas sedimentarias de unos 100 m de espesor. Esta secuencia comienza en la zona inferior del Tajo con conglomerados masivos de tamaño apreciable, originados por abanicos aluviales y riadas procedentes de los relieves cercanos. Sobre este tramo aparece otro  de conglomerados en capas estratificadas con pequeños cantos redondeados y presencia ocasional de fósiles marinos rotos.
Estos últimos conglomerados indican una evolución desde abanicos aluviales hasta depósitos costeros y deltas. Por último, la zona superior del tajo, bajo la zona del mirador, se compone de areniscas calcárea de unos 15 m de espesor, con fósiles marinos fragmentados de lamelibranquios, gasterópodos y ostras, ordenadas en estratos horizontales de 20 a 100 cm de potencia. Este último tramo corresponde a depósitos marinos de costa arenosa con escasa profundidad. El conjunto del Tajo de Ronda, por tanto, nos informa de una etapa de ascenso en el nivel del mar en esta zona hace unos 9 ó 10 millones de años.
El Tajo de Ronda constituye uno de los 5 monumentos geológicos más importante de la provincia y uno de sus iconos más representativos. En la actualidad aparece catalogado como punto de interés geológico por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y georecurso de interés por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Desde el punto geológico, el Tajo de Ronda aparece asociado a la erosión del rio Guadalevin sobre conglomerados y areniscas calcáreas de edad Mioceno superior. Además de la erosión fluvial, este tajo aparece asociado a la acción de fallas tectónicas que marcan su trazado a lo largo de unos 1.500 m de longitud con una forma  de herradura abierta hacia el Sur y una altura máxima  cercana a los 100m. La cota superior  del tajo, lugar donde se hallan los miradores, se encuentran a 730 m sobre el nivel del mar. Estos miradores, situados en el tramo urbano de Ronda, forman uno de los puntos panorámicos más visitados e interesantes de toda la provincia.
Artículo sobre el origen del Tajo de Ronda, escrito por Vicente Pimentel y Miguel Montes, ambos profesores de Biología y Geología en el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) "Pérez de Guzmán" (Ronda). Y publicado por Diario Sur, en marzo de 2017.
¿Cómo se formó el Tajo de Ronda?
El Tajo es, junto a los tres puentes que el hombre construyó en distintos períodos de la historia para salvar la garganta del río Guadalevín (que divide a Ronda en dos), el Puente Nuevo, el Puente Viejo o de Santa Cecilia y el Puente Árabe o de las Curtidurías, es la seña de identidad por antonomasia de la localidad, visitada a diario por cientos y cientos de turistas. El accidente geológico es para muchos expertos único, por su forma y por su emplazamiento, en pleno casco urbano.
El origen de la garganta se remonta a hace cinco millones de años, cuando las aguas superficiales presentes en esta zona comenzaron a erosionar el sistema.
“Antes, hay que remontarse a hace alrededor de 20 millones de años, cuando todo lo que es Andalucía, salvo una parte de Sierra Morena, estaba inundada por el mar. Cuando se produce el choque de la placas Euroasiática con la Africana, empiezan las Cordilleras Béticas a emerger del mar y encontramos una Andalucía en la que gran parte del Valle del Guadalquivir continuaba inundado por el mar y otra iba emergiendo, la parte correspondiente a lo que son las actuales Cordilleras Béticas, Sierra Nevada y la Serranía de Ronda. En el caso de la zona de Ronda, parece que el mar se fue retirando por los Merinos, Cuevas del Becerro...”

El resultado de aquel proceso, de años y años, aunque contado en pocos segundos, fue la creación de una zona rodeada de montañas, que, hablando coloquialmente, empezó a rellenarse con los restos de la erosión de estas elevaciones. “En el futuro sería lo que llamamos meseta de Ronda, la llanura donde está asentada la ciudad en la actualidad”.
La naturaleza de estos sedimentos, unos más duros y otros más blandos y en los que se pueden observar con mucha facilidad fósiles, también las zonas del Tajo del Abanico y la garganta del arroyo de La Ventilla, es la que ha determinado el trazado del Tajo. “En todo este conjunto de rocas que forman el Tajo, en el que hay conglomerados con fragmentos de rocas más gruesas en la parte de abajo, poco a poco se van a haciendo rocas también sedimentarias pero con granitos muy finos, como consecuencia del propio depósito... los de más peso se depositan abajo. El río comienza a actuar por las zonas más débiles, por alguna fractura, en los materiales duros le cuesta más y es donde se va encajando, cuando encuentra materiales blandos, erosiona más rápido”, relató Pimentel, al tiempo que añadió que el sistema de rocas sedimentarias se llaman molasas y que éstas se rompen en grietas más o menos verticales. “Cuando una roca es dura, se mantienen los márgenes del río y cuando es blanda, el valle se abre. En Ronda la peculiaridad es que han ocurrido las dos cosas: el río está encajonado cuando atraviesa la ciudad y el valle se ha abierto en lo que llamamos la Hoya del Tajo, lo que vemos cuando, por ejemplo, nos asomamos a los balcones de la Alameda o al Puente Nuevo”.
Lo cierto es que en la actualidad, aunque nos cueste creerlo, el río Guadalevín continúa erosionando las paredes del Tajo, por el trabajo silencioso del agua y por el impacto de los materiales, principalmente, rocas, que arrastra, que actúan como potentes martillos: “¿Cuál sería su futuro?... verlo como la Hoya del Tajo... una vez que el Guadalevín encontrara roca blanda... empezaría a derrumbarse”, aseguró Pimentel. No obstante, tendrá que pasar mucho tiempo para que esto suceda y el Tajo, tal y como hoy en día lo conocemos, con unos cien metros de profundidad (como máximo) y en torno a medio kilómetro de longitud, desaparezca.
“Tan espectacular como el Tajo... no hay otro accidente geológico. Hay relieves en España que se pueden parecer como los cortados en Cuenca, los Mallos de Riglos, en el Prepirineo de Huesca, y los conglomerados de Monteserrat. En Málaga, las formaciones de Setenil de las Bodegas, son de la misma naturaleza que el Tajo de Ronda y en el Cañón del Colorado (USA) ha ocurrido lo mismo, aunque con otra entidad y otras peculiaridades”.
Con motivo del 40 aniversario del I.E.S. Pérez de Guzmán, el departamento de Biología y Geología de este instituto alaboró el didáctico documental que podemos ver a continuación.
Siete curiosidades sobre el Puente Nuevo:
Junto a la Plaza de Toros, el Puente Nuevo es un símbolo de Ronda. Salva un abismo de 100 m sobre el río Guadalevín (Wadi-al-Labaiem>: “río de leche”) y une la ciudad (barrio antiguo) con el Mercadillo (barrio nuevo), las dos zonas históricas.
Las mejores vistas del Puente Nuevo están tras recorrer un pequeño camino que parte desde la Plaza de María Auxiliadora.
Además de ser hermoso, el Puente Nuevo de Ronda guarda algunos secretos y leyendas dignos de ser contados.
1. Los intentos fallidos:
Primero los árabes y después los cristianos, construir un puente que salvara el acantilado siempre fue anhelo de los rondeños. La villa, pacificada tras los convulsos años de conquista cristiana (1485) se desarrolló rápidamente. El aumento de población requería un puente nuevo, además del antiguo.
Se intentó construir un puente en el s. XVI. Pero la dificultad técnica era enorme. No fue posible.
En 1735 (reinaba Felipe V), se construyó un arco de 35 m de diámetro. Fue una tragedia: se derrumbó cinco años después y mató a casi 50 personas.
Finalmente, un arquitecto excepcional del s. XVIII consiguió elevar y mantener el actual Puente Nuevo.
2. El efecto Mímesis:
El Puente Nuevo se construyó entre 1759 y 1793, más de tres décadas. Se considera una obra maestra de ingeniería. Mide 98 de altura y 70 m de longitud.
Pese a sus dimensiones, el puente parece un elemento natural de la roca. El color se diluye con el de las paredes del acantilado. El material utilizado se extrajo del fondo de la garganta del río. Así se consiguió un efecto mímesis.
3. El Arquitecto y los Pilares de la Tierra:
El arquitecto del puente fue José Martín de Aldehuela. También se le atribuye, sin confirmación, la construcción de la Plaza de Toros de Ronda, otro de los símbolos del lugar.
José Martín de Aldehuela (Teruel, 1729 – Málaga, 1802) llegó a Málaga requerido por el obispo (Molina Larios) para construir los cimientos de la catedral de la ciudad. Ya había trabajado en la catedral de Cuenca.
Como el protagonista de Los Pilares de la Tierra, la novela de Ken Follet, José Martín se mueve de catedral en catedral. En Málaga proyectó, además del Puente Nuevo, el Acueducto de San Telmo, para abastecer de agua a la ciudad, y la Casa del Consulado de Málaga, declarada hoy Monumento Histórico Nacional.
La leyenda dice que Martín de Aldehuela se suicidó en el Puente Nuevo por no poder concebir un puente más bonito que el Puente Nuevo. Sus restos están bajo la plaza del Convento de San Pedro de Alcántara, en Málaga.
4. La estancia oculta:
Sobre el arco principal del Puente Nuevo hay una ventanita. Es una estancia oculta. Primero fue una cárcel (los reos estaban colgados en la nada) y luego un mesón (lo mismo que sirvió como condena se consideró un privilegio).
Hoy es un centro de interpretación del entorno, de la historia y de la ciudad. Muestra fotos y vídeos que recogen la historia sobre el Puente Nuevo.
5. El Puente Viejo fue el puente Nuevo:
El Puente Viejo fue “La Puente Nueva” hasta que se construyó el último, el que nos ocupa.
El Puente Viejo comunicaba la ciudad y el barrio del Mercadillo. Se considera de época árabe. Tras la conquista cristiana a finales el s. XV, el puente viejo quedó destrozado.
Lo volvieron a levantar delincuentes considerados “buenos maestros”. En 1616 se lo llevó una riada. El que hoy podemos ver se eleva a 31 m del río y su arco mide 10 m. Se restauró en el s. XX.
6. LLuvia hacia arriba:
Algunos días el viento sopla con ferocidad bajo los arcos del Puente Nuevo. Esos días, entre silbidos, el viento eleva el agua del río y llegan arriba algunas gotas. En Ronda dicen que aquí, a veces, “llueve pa’arriba”.
7. El Balcón del "¡Coño!":
El mirador que nos encontramos al final de la Alameda del Tajo se conoce como “el balcón del Coño”. Es la sensación que produce asomarse traducida en una palabra concisa y terminología coloquial andaluza.Otra de las señasd de identidad de la Ciudad Soñada. (Foto de Roque Gutiérrez).
 Debido a la espectacularidad de un balcón colgado, que se encuentra en los Jardines de Blas Infante, mucha gente lo confunde con el "Balcón del Coño" (imagen de abajo).

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