domingo, febrero 19, 2017

De la Estación de Cortes (Cañada del Real Tesoro) a la Estación de Benaoján


Distancia aprox: 21 km
Desnivel de subida aprox.: 600 m
Desnivel de bajada aprox.: 522 m
Punto más bajo del recorrido: Puente Cañada del Real Tesoro (393 msnm)
Punto más alto del recorrido: Collado previo al basamento del puente Morisco, (zona angosturas del Guadiaro,602 msnm) 
Punto de encuentro : Antes de las 9.30 am Estación de Benaoján, porque el tren llega a las 9.37 am, allí debemos aparcar los coches y sacar los billetes  para montarnos en el tren que nos llevará hasta la Estación de Cortes donde empieza la ruta.
Fecha y meteorología: Jueves 16 de febrero, cielos cubiertos la mayor parte del día que mantuvieron cubiertas las cumbres de la Sierra de Líbar la mayor parte de la jornada, pero la temperatura resultó ideal para caminar y no llegó a llover.
6 Participantes: Manuel Serrato, Dolores Villaseca, Pepe Guerrero, Juan Ignacio Amador, Pía Bruun y Pedro Aguayo, estos dos últimos compañeros se quedaron en Jimera para coger allí el tren y regresar antes a su casa por compromisos varios. 
HORARIO DE TRENES BENAOJÁN-CORTES:
https://www.trenes.com/horarios/benaojan-cortes-de-la-frontera/
Track de la ruta:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16439197
Bibliografía:
http://andaluciarustica.com/canada-del-real-tesoro.htm
http://pilar-ordonez.webnode.es/
Visita a la Cueva del Gato antes de coger el tren en Benaoján:
Al llegar con más de media hora de antelación, hicimos una breve parada de carretera, para acercarnos a la majestuosa entrada de la Cueva del Gato, declarada Monumento Natural por donde salen las aguas del río Guadares o Gaduares. perteneciente al municipio de Benaoján,  en el perímetro oriental del Parque Natural de la Sierra de Grazalema.
El manantial presenta unas aguas permanentes y cristalinas después superar un tramo subterráneo de más de cuatro kilómetros, desde su infiltración en la Garganta del Hundidero, que también visitamos en una ruta realizada en septiembre 2016, hasta la salida por la Cueva del Gato. En realidad, la cueva es la boca o extremo sur del conjunto espeleológico denominado Sistema Hundidero-Gato, aunque habitualmente se suele conocer a todo el conjunto por el nombre de ésta, su boca más famosa. De origen cárstico, se trata del sistema más importante de Andalucía, con simas, lagos, sifones, cañones y salas que llegan a alcanzar hasta los 70 metros de altura.
Es de interés la confluencia de los ríos Guadares y Guadiaro, poblada por una representativa vegetación de ribera que permite observar diversas aves acuáticas, como garzas reales, azulones, ruiseñores, lavanderas, mirlos o por ejemplo cormoranes, como uno que coincidió con nosotros a nuestra llegada al paraje. La cavidad alberga también una de las mayores colonias sedentarias de murciélagos cavernícolas, importantes pinturas rupestres, tanto en la boca como en el interior de la cavidad, y cultura material del Neolítico (cerámica cardial). Este hecho ha propiciado su declaración como Bien de Interés Cultural.
Viaje en tren desde Benaoján a Cortes:
Si escogemos una asiento de ventanilla, para recrearnos con el paisaje, viviremos este corto viaje en tren, como una especie de trailer que nos mostrará en a penas 20 minutos, los paisajes por donde discurrirá nuestra ruta de unas 7-8 horas, siendo los grandes protagonistas el río Guadiaro, en paralelo a la vía del tren, los paisajes de huertas y dehesas y el telón de fondo de la Sierra de Los Pinos y los colosos de la Sierra de Líbar.
La Cañada del Real Tesoro es un pequeño núcleo de población perteneciente a Cortes de la Frontera, se encuentra aproximadamente a unos 5,5 km de este, en pleno Valle del Guadiaro.
En la Estación de Cortes (Cañada del Real Tesoro) hay pequeñas tiendas, supermercado, panadería, hotel rural y varios bares que ofrecen tapas tradicionales del lugar.
La Cañada del Real Tesoro es una zona ideal para los amantes de la pesca, el senderismo, los paseos a caballo, la observación de aves, ciclismo, fotografía, etc. Durante la primavera las flores silvestres son impresionantes y durante el verano se puede ver a sus habitantes recogiendo la fruta de sus huertas regadas por el río Guadiaro. En invierno es costumbre salir a recoger espárragos y tagarninas.
La Estación de Cortes adquiere cierta importacia y mayor número de habitantes gracias a la construcción del ferrocarril en 1890. Los ingleses que vivían en Gibraltar querían viajar por tierra desde Algeciras hasta el Reino Unido. Para ello,comenzaron con fundar  en 1880 la compañía "Algeciras -Gibraltar Railway Campany" con  el proyecto de construir un ferrocarril que uniese Algeciras con Bobadilla  y desde allí enlazar con el ferrocarril Córdoba- Madrid- Málaga. En 1892 se inauguró la línea Algeciras -Ronda, donde el año anterior ya había llegado el tramo desde Bobadilla.
Tramo 1: De la Cañada del Real Tesoro a Jimera de Líbar:
Si bien para iniciar la ruta, tan sólo tenemos que atravesar la vía y caminar paralelos a la misma, unos 200 m dirección N, desviándonos a la derecha para atravesar el puente y continuar un corto tramo por la carretera hacia Gaucín. Tomándole la palabra a nuestros amigos Jorge y Kminante del Sur, decidimos adornar el inicio, dejando el mencionado puente sobre el Guadiaro a nuestra derecha, continuando unos 200 m en paralelo a la vía del tren (que la llevamos a nuestyra izquierda), hasta pasar bajo la misma, por un puentecillo, que salva el modesto caudal del arroyo Hondo, junto al cual caminamos un corto trecho, hasta que poco después el camino se hace empedrado y en poco mas de 300 m desde el mencionado puentecillo, llegamos a la que se conoce como Casa de Piedra, que se encuentra situada junto a la antigua vereda que unía la Cañada del Real Tesoro, con Cortes de la Frontera. La distancia entre el Puente sobre el Guadiaro y la Casa de Piedra es de 500 m de ida (y otros 500 m de vuelta), que quedan plenamente justificados, teniendo en cuenta la magia y la historia del lugar.
La carretera que une ambas localidades, queda unos 200 m al oeste. Accedemos mediante una precaria angarilla, que cierra un pequeó vallado de piedra. El lugar tiene un halo de magia realmente singular y a lo primero que mee recordó fue a la iglesia rupestre de Bobastro, de hecho fue realizada mediante un minucioso ahuecamiento de un bloque de arenisca. Fechada entre los S. VI-VII y de origen paleocristiano, probablemente se trató en su origen de una ermita mozárabe (templo clandestino construido por los cristianos que vivian bajo dominio musulmán).
Posteriormente se utilizó como lagar, del que se conserva parte de la prensa así como las tinajas labradas en el suelo y otros utensilios, que de forma muy didáctica nos estuvieron explicando los Maestros Don José y Don Pedro, haciendo una especie de disección "CSI Valle del Guadiaro" de los artilugios que hubo allí en su día, su utilidad y funcionamiento. 
El exterior está abundantemente decorado. La puerta principal de la fachada se enmarca en un nicho de medio punto. En su pared externa, las columnas sostienen arcos de medio punto. Es una bella muestra del patrimonio troglodita de la arquitectura rupestre en la Serranía de Ronda, al igual que en la Ermita de la Oscuridad o de la Virgen de la Cabeza de Ronda.

Regresamos sobre nuestros pasos hasta el puente de la Cañada del Real Tesoro, por donde la carretera que viene desde Gaucín, cruza las aguas del río Guadiaro, que es lo que vamos a hacer nosotros, caminando ahora dirección E, en suave pendiente ascendente por la mencionada carretera (dirección Gaucín), hasta que unos 400 m mas allá tomamos una pista terriza a nuestra izquierda.
A partir de este momento, ya estaremos caminando por la antigua Cañada Real del Campo de Gibraltar, que será nuestra principal referencia en esta ruta, en la primera mitad por pista terriza y mas adelante por angostos senderos. 
Durante un buen rato nos acompañarán a nuestra izquierda las vistas hacia Corte de la Frontera al oeste, con el telón de fondo de la Sierra de Los Pinos y del Martín Gil, y al este el cordal de los Valles del Guadiaro y del Genal, donde destaca el tajo Bermejo y el peñón de Benadalid al que habíamos subido, tan solo dos días antes. 
Llegamos a un cruce importante donde la pista por la que vamos se bifurca formando una "Y", (km 4,6 de ruta), siendo nuestro camino a seguir, el ramal de la izquierda que see mantiene mas cerca del río, pues eel que tira a la derecha comienza a subir para trasponer hacia el Valle del Genal.
A ambos lados del camino, tenemos bucólicos paisaje de huertas y fincas ganaderas donde no faltan las vacas o las cabras. Estos primeros kilómetros de carrileo, discurren entre encinas, alcornoques y majestuosos quejigos, que albergan algunos musgos y helechos. En lo que a matorral se refiere destacan las aulagas, matagallos y retamas.
A penas 200 m mas allá de la mencionada bifurcación, merece la pena abanddonar momentaneamente la pista, para tomar un corto ramal a la derecha (Este) que nos conduce hasta la laguna de La Vega, que nos encontramos a un nivel muy alto, debido a las recientes lluvias, desde la laguna se antojaba relativamente cercano el tajo Bermejo al Este.
El siguiente hito destacable del itinerario es el pequeño puentecillo de madera que cruzamos para salvar las aguas del arroyo de La Alfaca (km.6,6), inmediatamente después de pasar bajo un puentecillo de la vía del tren, por donde el agua ocupaba prácticamente todo el ancho de su cauce.
Después de caminar un trecho de unos 200 m llevando la vía del tren a nuestra derecha, volvemos a pasar por debajo de la misma, de manera que volvemos a llevarla a nuestra izquierda (que es lo habitual el 95% de nuestro itinerario), caminamos ahora por una zona mas póbre de vegetación, las lluvias caídas en los días previos aún inundaban de charcos gran parte de la pista convertida en barrizal, que a veces nos obligaba a dar pequeños rodeos.
En el km 8,6 de ruta nos encontraremos con un ramal del camino que sale a la derecha (portegido por una angarilla) por la que deberíamos pasar si tenemos intención de ir a la localidad de Jimera de Líbar. Pero nosotros, nos mantuvimos en el sendero que continúa recto, por este tramo muy angosto, entre grandes retamas, dejando a nuestra izquierda dos grandes troncas de olivo, probablemente tricentenarios, semi ocultos por sus propias ramas bajas y a renglón seguido el vado del arroyo de Los Judios, donde afortunadamente nos encontramos con unas piedras muy bien colocadas, porque la verdad es que ese día bajaban cargadas de agua, hasta lñas torrenteras que no aparecen en los mapas topográficos.
 A partir del arroyo de Los Judíos, nos adentramos de lleno en la mágica dehesa de Líbar, sumergiéndonos en una especie de bosque encantado,que cuenta con un amplio bosque de alcornoques y en menor medida encinas y quejigos, dónde núnca falta el canto de los pajarillos, el esporádicos paso dee algún tren, con el telón de fondo del Martín Gil a nuestra izquierda, que poco a pooco vamos deejando atrás, conforme vamos avanzando y poniéndonos a la altura de la Sierra del Palo.
Poco a poco la dehesa va dando paso a un paisaje donde vuelven a predominar la retamas y algunos hérguenes (que pinchan bastante), encontrándonos con varias angarillas que dejaremos cerrada a nuestro paso. Siendo el siguiente hito un aparatoso puente metálico peatonal para cruzar la vía del tren, que estimamos innecesario si atravesamos la vía con las debidas precauciones, como se ha hecho toda la vida. 
De modo que volvemos a llevar durante un corto trecho la vía a nuestra derecha, y el río Guadiaro, siempre a nuestra izquierda, pero ahora mucho mas cerca, hasta eel punto de invitarnos a pasar una angarilla para asomarnos al espeectacular azud del Molino del Inglés (y Molino de Enmedio), km 11, que marca un poco el límite de la playa fluvial de la Casa de la Llana, sede de un grupo de boy Scout y popular zonade baño en temporada de verano.
Tan solo 700 m mas allá, por el camino que discurre paralelo al Guadiaro, llegamos a un alojamieento rural, construido a base de piedra como las casas del Norte, que incluso nos llegó a recordar al Camino de Santiago, se trata de laa Antigua Venta de la Salud, ubicada junto al antiguo Molino de Rodete. 

 Desde el alojamieento rural del Molino de Rodete, llegamos en escasos minutos a las primeras casas de la barraiada de la Estación de Jimera (km. 12,5), donde tenemos la opción de continuar con la vía a nuestra derecha, o pasar por un tunelillo peatonal (cual estación de metro) que nos condujo, casi de forma directa al Bar Allioli, único bar abierto que nos encontramos en la zona, regido por unos guiris, que estaba especializado en una gran variedad de cervezas y hamburguesas internacionales, además de algunas tapas y platos varios. Manuel, Dolores y yo optamos por disfrutar de la comida y cervezas del bar, mientras que Pía, Pepe y Pedro optaron por su almuerzo espartano mochilero y alguna bebida del bar.

Tramo 2: De Jimera de Líbar a Benaoján:
A partir de aquí nuestra ruta coincide con el emblemático SL A-138, Sendero del Guadiaro, sobre el que posteriormente diseñaron el trazado de los senderos de Gran Recorrido GR 141 Serranía de Ronda y GR 249 Gran Senda de Málaga.
En realidad es la continuación de la misma Cañada Real del Campo de Gibraltar, importante vía de comunicación, que une en este tramo las poblaciones de Jimera de Líbar y Benaoján. Continuando paralelo al río Guadiaro, cuyas aguas van dibujando un recorrido sinuoso buscando los pasos más fáciles entre montañas. Si bien son sendas y veredas lo poco que queda de la antigua Cañada Real. Finalmente, el ferrocarril, más exigente, supo también, no sin dificultad, adaptarse a esta complicada orografía que resultó ser todo un deasfío para los mejores ingenieros ferroviarios de la época, que periódicamente han tenido que luchar contra los numerosos desprendimientos de la montaña sobre la vía del tren y también por el enorme impacto de las cañadas que bajaban en crecida tras lluvias torrenciales, llevándose gran parte de la base de tierra y piedras que sustentaba la vía del tren, tal y como nos estuvo explicando nuestro ínclito amigo manuel Serrato, que ha estaado trabaajando toda la vida en Renfe.
Una vez en la  Estación de Jimera de Líbar, nuestra referencia a seguir es la calle que asciende paralela al ferrocarril. Al final del trayecto asfaltado, dejamos a la derecha el desvío que nos llevaría hasta JImera de Líbar y que también coincide con la ruta de Fray Leopoldo, por llegar hasta Alpandeire. 
Pero nosotros tomamos el ramal de la izquierda, pasaremos por una zona de huertas y junto a una explotación ganadera, hasta llegar a las proximidades de la línea férrea. La senda asciende suavemente a la izquierda. Las vistas del valle comienzan a ser excelentes, encajados entre la Sierra del Chaparral y del Palo a nuestra izquierda y las lomas del Cancho del Conio a la derecha. Al otro lado del río vemos una zona de tupida vegetación, donde un arroyo se une al Guadiaro descargando las aguas infiltradas en las calizas de la Sierra del Palo. En este paraje, denominado Las Artezuelas, existe una captación de agua de donde se abastecen las localidades de Jimera de Líbar y Cortes de la Frontera. En todo momento llevaremos la vía y el río a nuestros pies. El sendero se va adaptando a la sinuosidad del terreno bajo una tupida vegetación de monte mediterráneo, entre la que podemos observar, encinas, quejigos, algarrobos, acebuches, etc., además de un denso matorral asociado a ellos.
 El río Guadiaro desemboca en el Mediterráneo después de recorrer 183 kilómetros y salvar más de 700 metros de desnivel. Es uno de los ríos más importantes de la Cuenca Hidrográfica del Sur. Se forma en la confluencia de los ríos Guadalcobacín y Guadalevín, cerca de Ronda, y delimita al Parque Natural Sierra de Grazalema por su parte este. Durante su recorrido, recoge el agua de varios arroyos, destacándo en el curso Alto el río Gaduares que sale de la Cueva del Gato y el imponente aporte del Molino del Santo en época de abundantes lluvias, a partir de ahí se le van sumando aportes de modestos arroyos y torrenteras esporádicas, hasta que cerca de su desembocadura se len unen los ríos Genal a la altura de Casares y el río Hozgarganta a la altura de San Martín del Tesorillo, terminando su recorrido en la localidad de Torre de Guadiaro.
Las Angosturas: Cruzaremos un pequeño puente de madera sobre arroyo del Águila, también conocido como arroyo Seco. La vereda nos sitúa justo encima de uno de los túneles de la vía férrea y, al otro lado del río, vemos unos canchales bajo los que se encuentra la Cueva de la Pileta.
Continuando por nuestra senda, el Maestro Don José Guerrero nos comenta la difeerencia entre el material deleznable de la vertiente del Guadiaro por la que discurre el sendero, vertiente izquierda del río, derecha en el sentido de la marcha), por unas lomas formadas a partir de mantos dee corrimientos que han sido como una escombrera arrastrada hasta este lugar por grandes cataclismos. Mientras que en el margen derecho del Guadiaro, (izquierdo en el sentido de nuestra marcha), al otro lado del río se notan los materiales mucho mas compactos de las calizas superiores y las margocalizas inferiores.
En el tramo de Las Angosturas, el valle se cierra creando un fantástico bosque de ribera, con chopos, olmos, sauces y fresnos. Seguimos nuestro camino y llegamos a las ruinas de una antigua venta, llamada del arroyo de la Dehesa, también conocido como cortijo del arroyo del Molino del Moro o del Agua, cauce situado tras ella y que cruzamos por un pequeño puente de madera.
Benaoján a la vista, nada mas dejar atrás las mencionadas ruinas del cortijo, el sendero se torna en carril terrizo, que mejora de firme a medida que avanzamos. Tras una última subida prolongada, nos adentramos entre encinas y algunos quejigos. Al otro lado del río, divisamos la sierra de Juan Diego, coronada por la cima del Pico Ventana. 
Y en poccos minutos ya tendremos la localidad de Benaoján a la vista, bajo las escarpadfas laderas de la sierra de Juan Diego, y la barriada dee la Estación mas abajo a su derecha. El encinar aparece salpicado con algunas manchas de olivar. Al poco tiempo pasamos junto a unas edificaciones rurales y llegamos a un puente sobre el río Guadiaro, que nada mas cruzar y desviándonos a la derecha, nos deevolvería a la Estación de Benaoján. Pero en nuestro caso, al cruzar el puente, continuamos caminando en paralelo al imponente curso acuático de un tributario del Guadiaro, que también cruzamos por un puentecillo, siguiendo en paralelo al parking del hotel "Molino del Santo" (nombre con el que también se conoce este impresionante curso acuático que en época de lluvias abundantes no le tiene nada que envidiar a cualquier río Pirenaico y que en Benaoján también se le conoce como Los Cascajales o el Ejío hasta que llegamos a su nacimiento, donde se forman unas cascadas de hasta 5 m de altura,  que constituye un importante punto de descarga de la Sierra de Líbar; mediante trazadores se ha comprobado su conexión con los llanos de Líbar y de Pozuelo. En las márgenes del nacimiento pueden observarse conducciones que llevaban al agua a molinos harineros y a una central hidroeléctrica, lo que da fe de los excelentes caudales de esta surgencia kárstica. Sus aguas desembocan directamente al río Guadiaro.
Si al llegar al tramo central dela ruta, decidimos desviarnos a la derecha para visitar la localidad de Jimera de Líbar: Al dejar atrás la Dehesa de Jimera, veremos una hilera de pinos delata el cauce del arroyo de Atajate o del Molinillo, otro tributario del Guadiaro. Tal y como vamos llegando a Jimera de Líbar podemos comprobar cómo está asentada sobre la falda occidental del cancho del Conio.
Al llegar a Jimera de Líbar lo primero que nos encontramos es una fuente con inscripciones antiguas. Jimera de Líbar tiene su origen en un emplazamiento árabe llamado "Inz Almaraz", que significa fortaleza o castillo de mujer. De hecho, su casco urbano tiene reminiscencias de estilo mudéjar, se adapta al trazado laberíntico y sinuoso de sus calles. Sobre su antiguo castillo se construyó, tras la reconquista, la iglesia del pueblo siendo dedicada a la Virgen de la Salud , en cuya reciente reconstrucción  (1964) se encontraron restos de un cementerio musulmán. Merece la pena visitar un bonito mirador con vistas al Valle del Guadiaro y el telón de fondo de la sierra de Líbar. Anteriormente denominado Ximena o Ximera, alcanzó, ya con su nueva denominación, su máximo apogeo demográfico a finales del Siglo XIX, sobrepasando el millar y medio de habitantes. En 2005  contaba con una población de 435 habitantes.