domingo, julio 03, 2016

Circular anfibia: RÍO GENAL, Prado de la Escribana-Venta San Juan-Molino de Enmedio


Entorno: Río Genal (curso medio)
Pueblos de referencia: Benarrabá
Hora y punto de encuentro recomendado: A las 9.30 en la cafetería LA CRUZ (ó a las 10.00 am ya desayunados), nada más llegar a Gaucín nos encontramos con un cruce en forma de “T” (a la derecha: casco urbano) y a la izquierda: gasolinera y carretera Ronda-Algeciras, justo en esta esquina, está La Cruz.
Cómo llegar al inicio de ruta "Prado de la Escribana" (Benarrabá):
Si venimos desde la Costa, por la autopista AP-7 (N-340), a la altura de Manilva, tomaremos el desvío que hay a la altura de una gasolinera, desde donde parte  la carretera A-377, que conduce directamente hasta Gaucín, en Gaucín enlazamos con la carretera de Ronda, por la que llegamos a Benarrabá en menos de 15 minutos.
Si venimos desde Ronda, tomaremos, la carretera A-369, Ronda-Algeciras que también nos lleva directamente a Gaucín en poco más de media hora.
Cómo llegar a Benarrabá desde el Prado de La Escribana: al final de la calle de entrada a Benarrabá que nos recibe con unas barandillas de madera con espectaculares vistas sobre el Valle del Genal, hay un bar a la izquierda haciendo esquina en una pequeña placita y a la derecha, haciendo una curva de horquilla de 180º tenemos el inicio de una pista asfaltada en su comienzo y más adelante terriza, relativamente en buen estado, accesible para cualquier tipo de turismo, que tras 4 km de serpenteante carril en permanente descenso nos lleva hasta el vado del Prado de la Escribana con amplia zona de parking. 
Distancia aprox. 10 km
(IDA, unos 5 km río arriba, por fuera del agua, por los tramos de pasarela, pistas, acequias y pasamanos correspondientes a la etapa Nº4, del GR.141, Serranía de Ronda: Benarrabá-Benalauría), este tramo no está exento de riesgo en algún paso que en cualquier caso es muy facilito con su cable de vida correspondiente.
(VUELTA, unos 5 Km río arribo, por el mismo cauce la mayor parte del tiempo)
Punto de partida/final: Prado de la Escribana (acceso desde Benarrabá)
Tiempo aprox. El tramo de IDA por fuera del agua hasta la Venta San Juan, lleva poco más de una hora o incluso menos si vamos rápido, si pretendemos llegar hasta el Molino de Enmedio, casi dos horas.
El tramo de VUELTA suele llevar el triple por la dificultad añadida que tiene el caminar por el lecho del río entre rocas resbaladizas, con algún tramo tregua de arena y los muchos obstáculos existentes en cualquier río de montaña.
Nivel dificultad: Medio/bajo (ideal para iniciarse en rutas acuáticas)
Tipo río (caudal, aguas, lecho y márgenes):
CAUDAL: Como la mayoría de los ríos de la cuenca Mediterránea suele tener un caudal estacional, abundante en invierno y discreto en verano. No obstante, gracias al alto índice de pluviosidad de la Serranía y los abundantes manantiales de su cuenca alta, suele tener un caudal relativamente aceptable todo el verano incluso en años de pocas lluvias.
AGUAS y LECHO: Sus aguas tienden a ser claras, pero su lecho arenoso unido al abundante humus del fondo (debido a la abundante vegetación y sus bosques de galerías) hace que rápidamente se enturbie, tan pronto como haya dos o tres personas que vayan caminando por delante de nosotros. Lo cual no es problema en los tramos arenosos, pero sí en aquellos donde podemos toparnos con una roca alta o algún tronco o rama sumergida. para ello resulta de mucha utilidad caminar con un bastón o incluso dos para mayor estabilidad en los tramos resbaladizos o escalonados.
MÁRGENES: A pesar de la abundante vegetación en las orillas del Genal, llegando a formar preciosos bosques de galerías, que en muchas ocasiones nos hacen sentir que vamos caminando por un túnel de vegetación. Muchos tramos del Genal, como el que nos ocupa en este caso, suele tener senderos (homologados o no) que discurren paralelos al mismo, permitiéndonos avanzar más rápido si deseamos avanzar por fuera o si hay que evacuar a un compañero lesionado, cansado, etc...
Términos transitados: El río Genal, como le ocurre a otros muchos ríos ha servido históricamente para delimitar los términos municipales a ambos lados de su valle, por lo que la ruta discurre a caballo entre: Benarrabá-Genalguacil al principio y al final; y entre Algatocín-Jubrique en su tramo central.
Tipo de recorrido: trazado paralelo entre el vado de la Escribana y la Venta San Juan. IDA por fuera por el trazado de los GR 141 y 249. + trazado circular: Venta San Juan, carretera Algatocín, carril terrizo de la Maderera hasta el Molino de Enmedio y VUELTA a la Venta San Juan y prolongación hasta el Prado de la Escribana por el mismo cauce del río.
Mapa: Gaucín 1.064-IV
Crónica: Juan Ignacio Amador Tobaja
Fotografías: Manuel Limón, José Manuel Vázquez, Eduardo Campos y Juan Ignacio Amador
Material recomendado: bañador, bolsa o tubo estanco ó en su defecto cualquier bote grande tipo garrafa de aceitunas o similar que también se puede comprar en “los chinos” (para proteger cámara, móvil, comida, llaves del coche, etc…).
Cámara acuática o pequeña compacta con cajita o funda protectora; gorra, protector solar, bastones (dos mejor que uno) calzado para caminar por el agua del río, preferentemente botas de trekking o zapatillas de deportes con suelas que tengan buen agarre.
Unos 20 participantes:
Desde Cádiz vinieron: Manuel Limón "Premio Nóbel de Senderismo" y Ana "La Arqueóloga"; desde Sevilla: Ángel "El Gladiador de Itálica" y María Jesús "La Campesina Bolchevique" y desde distintos puntos de la Costa del Sol: Cristina,
José Manuel Vázquez "La nutria del Genal"; Manuel Serrato "Tocando el vacío", Dolores Villaseca y una pareja amigos suyos de Granada; Pepe Miguel "Pateador", Rosa; Mari Carmen López "La Coleccionista de techos continentales";  María del Mar Castellón, Andrés Alonso, la "Imparable Rosa", Paco "Maravillas" el intrépido Rusik, Pepe Guerrero "El Maestro Geobotánico" que protagonizó la anécdota de la jornada, mi hijo Nacho y un servidor: Juan Ignacio Amador. 
Recomendaciones:
1º) Conviene plantear esta ruta con principio y final en el Prado de la Escribana, para evitar el engorro de los trasbordos con coche, de manera que cada participantes podrá llevar en su coche a tantas personas como quieran.O bien, se puede plantear igual, pero con inicio y final en la Venta San Juan.

2º) El recomendable llevar dinero en el bote estanco para disfrutar de unas cervezas, tapas, raciones, helados o directamente almorzar en la venta San Juan o directamente en cualquiera de los dos campings aledaños. Un lujo que podemos aprovechar en esta ruta y que se suele dar en muy pocas ocasiones a mitad de ruta como es el caso.

3º) Si hacemos esta ruta a finales de Primavera en años de lluvias abundantes nos encontraremos con algunos tramos de cierta profundidad donde es imprescindible saber nadar para progresar por el mismo cauce del río.

Breve descripción de la ruta:
Del Prado de la Escribana a la Venta San Juan por el GR. 141, Serranía de Ronda y descenso por su cauce. 
1ª PARTE: IDA, TERRESTRE (río arriba)
Nuestro camino de ida entre el Prado de la Escribana y la Venta San Juan coincide con un tramo común que comparten la etapa Nº4 Benalauría-Benarrabá del GR. 141 (Serranía de Ronda) y la etapa Nº27 Benalauría-Genalguacil del G.R.249 (Gran Senda de Málaga), que precisamente se separan en el Prado de la Escribana. Siendo nuestra opción remontar el Valle del Genal a través de ambos G.R., llevando todo el tiempo, el cauce del río Genal a nuestra izquierda, a veces junto a su orilla.
Desde el Prado de la Escribana, donde los vecinos de Benarrabá y Genalguacil, se reúnen en hermandad para celebrar su Fiesta de San Juan estrenando la temporada de baños en el azud que allí construyen, comenzando la caminata entre tarajes, cañaverales y una gran chopera por la que pasamos donde se encuentra el alojamiento rural "Casa del Manantial". Unos metros más adelante, los que íbamos en cabeza de grupo, nos encontramos con una jineta que huía de nosotros muy lentamente como estando enferma. Algo muy extraño, tratándose de un animal tan escurridizo, rápido y nocturno, que difícilmente volveremos a ver tan cerca.
Poco después llegábamos a la primera angarilla 8que siempre dejaremos cerrada a nuestro paso) que a su vez nos anuncia del primer tramo de pasarela metálica que salva un tramo de cortados formados por pizarras, que nos conduce hasta otra chopera más pequeña que la primera. No tardamos en pasar junto a un azud destrozado por las últimas crecidas, donde el valle comienza abrirse paulatinamente, llegando al vado del arroyo de las Perejilas.
Más adelante el sendero se amolda al trazado de la acequia, que también formará parte de nuestra ruta, un par de casas entre los antiguos cultivos son la antesala del la vega de Los Cuarterones. Por esta zona el cauce del Genal está lo suficientemente cerrado como para propiciar que crezca una población de una planta no demasiado frecuente, el acanto. No tardamos en llegar a una toma de agua a la altura del arroyo Hondo, otro arroyo tributario del margen izquierdo del Genal, que se tomó como referencia para delimitar los tt.mm. de Genalguacil al sur y Jubrique al norte.
El sendero gana altura para evitar unos cortados de pizarra que ha ido tallando el Genal con el paso de Millones de años, manteniendo un suave perfil ondulante, hasta devolvernos a un meandro del río donde enlazamos con el carril terrizo que nos lleva hasta  las Huertas de Juan Ruiz. En nuestro trazado nos vamos acercando y separando del río paulatinamente, alternando el bosque de ribera con alcornocales y algunos huertos con olivares y varios frutales en las laderas adyacentes. Entre el matorral abundan: grandes lentiscos, coscojas, ruscos, labiérnagos, espinos majoletos, madroños, escobones, hérguenes, con numerosas lianas entrelazando el conjunto, que a veces le da un aspecto algo selvático al paisaje.
Más adelante llegamos a un encajonado meandro donde una exuberante vegetación mediterránea ha ocupado lo que antaño eran cultivos de regadío. El siguiente hito en una casa en ruinas junto a un gran eucalipto, se trata del Ventorrillo. No tardaremos en vadear el arroyo Monardilla, otro tributario de su margen izquierdo (siempre hablando en el sentido de la corriente del Genal, que es el inverso a nuestra marcha en el camino de ida). En la confluencia del Genal y el Monardilla nos encontramos con bastantes almeces, tarajes y adelfas.
El siguiente hito es el antiguo Molino del Álamo, aledaño a las primeras instalaciones de zona de camping, que ya nos anuncian de nuestra llegada a La Venta de San Juan que fue posada y fonda como esas que se describen en el Quijote, desde mucho antes de la construcción de la carretera, lugar obligado de paso para los habitantes de los pueblos de la zona, pues la venta estaba junto al vado sobre el Río Genal, en el camino (actual carretera) que comunica a Algatocín con Jubrique.
Una vez en el puente San Juan, tal y como teníamos previsto tomamos el sendero que atrocha las cuatro primeras curvas de la serpenteante carretera que sube hacia Algatocín, sendero intermitente con pequeños pero muy empinados tramos de subida, que en escasos minutos nos sitúa a mas de 120 m de altitud respecto al río Genal. 
Abandonando el contacto con la carretera, al llegar a una verja metálica a la derecha de la misma, por la que vamos a pasar respetando el cartel de: "Animales sueltos, dejen cerrada a su paso", que a lo largo de 2 km discurre paralela al río Genal, sobnre el que tenemos unas bonitas vistas aéreas, allí abajo a nuestra derecha, pasamos junto a pequeños rebaños de cabras que se refugiaban del intenso sol del mediodía, mas adelante el carril traza varios zig-zags, para salvar un par de barranqueras tributarias del Genal, hasta que tomamos el ramal de la derecha que sin margen de error nos lleva hasta el recóndito enclave del Molino de Enmedio, (que se corresponde con las dos fotos de abajo) que coincide con el punto del río donde finalizamos el descenso el año pasado desde Benalauría, siendo la idea, ir haciendo un tramo de río cada año, aguas abajo.
2ª PARTE: RETORNO ACUÁTICO (río abajo) 
Una vez en el Molino de Enmedio, llegamos a la orilla donde tocaba guardar bien las cosas susceptibles de mojarse en el bote estanco (que hay que comprobar siempre que esté bien cerrado), ponernos traje de baño o "todo terreno" (quien aún no lo tuviera puesto) y calzado apropiado para las rutas de río, en caso de dudas, las botas de trekking o unas zapatillas de deporte bien domadas son más que suficiente.
Coincidiendo nuestro primer tramo con la larga recta de la zona del "Molino de Enmedio", al final de la cual existe un murete de piedra que coincide con el margen derecho del río, que coincide con una pequeña sucesión de rápidos con sus correspondientes jacuzzis, que fuimos probando un buen número de compañeros y que hasta daba pereza abandonar, porque tras la primera toma de contacto con el agua que supo a gloria después del tramo de  más de 2 km de carril, el masaje que te daba el chorro de aguas en cabeza, cuello y hombros era poco menos que orgásmico.
Al final de esta larga recta, el río traza una curva de casi 90º a la izquierda que ya nos enfila hacia otro tramo recto, más corto conocido como el charco Estrecho ó  charco Picao”, que yo recordaba haber atravesado a nado de punta a punta sin hacer pie, pero que este año al haber llovido muy poco en invierno, el nivel de sus aguas a penas cubría mas allá de la cintura o del pecho como mucho. No obstante, la belleza del entorno y el reconfortante paseo acuático en uno de los tramos arenosos más dóciles del río, propiciaban el disfrute del grupo que caminaba compacto, entre risas, bromas y elogios a la belleza del entorno.
Al final del Charco Picao, el río describe, describe una curva a la derecha, donde iniciamos un corto pero precioso tramo de meandros, que coinciden con idílicas playitas fluviales muy concurridas por las familias que acuden a esta popular zona de baños, desde distintos puntos de la Serranía, a la que se accede directamente desde el puente de San Juan por una pista terriza, a la que renunciamos para seguir disfrutando del agua, con cada curva del río, con cada pequeña presa que hacía variar la profundidad pasando en unos instantes de tener el agua cintura a tener que nadar por no tocar el fondo.
Y a través de un precioso bosque de galería, llegamos a los pies del puente de la Venta San Juan donde tradicionalmente todos los años se prepara un pequeño dique para formar una gran poza, a modo de rudimentaria piscina, donde no falto la pequeña sesión de saltos, jaleada por la pandilla de chavales, que con muy buen rollo se unió al grupo durante unos minutos, entre bromas y saltos.
Tal y como teníamos planeado, se dio algo más de una hora para que cada cual, eligiera entre los dos campings (uno en cada orilla) o la venta en cuestión. Siendo la opción más secundada la terraza exterior del Camping de Algatocín, bajo un alcornoque tricentenario de impresionante porte, digno de ser catalogado como "Monumento Natural" bajo cuya sombra estuvimos almorzando y disfrutando de un gratificante almuerzo de hermandad sendérica entre secretos de dietas, efemérides, Eurocopa 2016, compras por Ebay y un poco de todo.
Como en ocasiones anteriores iniciamos la caminata río abajo, entre la frondosa vegetación de ribera que nos fue acompañando a lo largo del trayecto. Siendo el primer hito unas paredes de negra pizarra en el margen derecho del río. Hasta el 2010 el siguiente hito era un puentecillo de tablitas desaparecida con motivo de alguna crecida invernal.
A penas 500 m aguas abajo de la Venta San Juan, por el margen izquierdo del Genal, se nos une el arroyo Monardilla, que tal y como habíamos comprobado en el tramo de ida, todavía llevaba un caudal permanente de aguas cristalinas. Entre choperas, cañaverales, quejigos, adelfas, juncos y demás vegetación de ribera, caminamos sobre el mismo lecho del río plagado de rocas redondeadas, a veces dóciles, a veces resbaladizas, pero no tanto como las del Guadalmina o el río Verde de Istán, mucho más incómodos de transitar. De hecho el Genal, es un río muy agradecido de recorrer, que a veces nos da una tregua con tramos arenosos o de piedrecillas pequeñas,  que nos permite progresar sin dificultades.
Un puentecillo de madera, nos avisa de la presencia del Molino de los Cipreses, al que se accede mediante el senderillo que sale justo a la derecha, del mencionado puentecillo de tablas, se trata de un antiguo molino aledaño a una casa donde se llama la atención una placa solar, rodeada de rudimentarios artilugios como una piedra de molienda, haciendo las veces de improvisada mesa de porche de la casa o un antiguo horno, con las mismas palas que conocieron nuestros abuelos en su infancia para sacar el pan.
Justo después el río dibuja una cerrada curva a la derecha, que mas o menos coincide unos 2 km aguas abajo de la Venta San Juan, donde también por el margen izquierdo se nos une el arroyo Hondo, un tributario que suele estar completamente seco en verano y que se tomó de referencia en su día para dividir los tt.mm. de Jubrique al norte y Genalguacil al sur. Este arroyo debió ser muy popular en su día, hasta el punto que en algunos mapas topográficos el propio río Genal, aparece con el nombre de arroyo Hondo en este tramo central de su recorrido.
Aunque las laderas no siempre son escarpadas, la vegetación que flanquea ambas márgenes del río suele ser tan abundante, que, a veces nos da la sensación de ir haciendo una especie de descenso del Amazonas en miniatura, debido al gran verdor que nos rodea.
Sobre el km 3, llegamos a una gran poza de fondo arenoso trazando una curva de izquierda, que normalmente suele tener más de metro y medio de profundidad, de manera que quien no lleve bote estanco, tiene que pasar con la mochila sujeta por encima de la cabeza para que no se le moje la comida, pero en verano, a penas cubre por encima de la cintura. Esta pozo coincide con uno de los tramos de pasarela por donde pasamos en nuestro camino de ida, río arriba al inicio de la jornada.
Poco después ya en el km. 4, llegamos a una chopera, en la orilla izquierda del río. Pero la mayoría preferimos continuar por el lecho del río, ocupado en un punto por cuatro caballos que bebían indiferentes a nuestro paso reglándonos una bucólica estampa en este último tramo, 
donde ya se intuye la cercanía del dique-puente del Prado de La Escribana, distante unos 4,8 km. de la Venta San Juan, donde aprovechamos para darnos un buen chapuzón para despedirnos de este río que un año más nos permitió disfrutar de una gratificante jornada de senderismo acuático. Todo en clásico en nuestro calendario de rutas acuáticas.