martes, mayo 12, 2009

Viernes 8 de mayo de 2009 Salto del Cabrero-Piedra Sillada-casas de la Monticana

Viernes, 8 de mayo de 2009
Salto del Cabrero-Piedra Sillada-casas de
la Monticana

A lo largo de cada temporada hay rutas que son sencillamente impresionantes. De hecho el parque natural de la Sierra Almijara con sus majestuosos picos e impresionantes tajos con vistas al medaterráneo hacia el sur y Sierra Neavada y la vega de Alhama de Granada al norte es sin duda alguna, desde mi punto de vista, no sólo la sierra mas espectacular de Andalucía, sino de toda la mitad sur peninsular.

Los compañeros de aventura con los que me daba cita a las 9,00 am. en la Resinera e Fornes ya hacían presagiar que la jornada sería memorable: Rafa Márquez, Maestro de maestros, mas conocido como El Aristóteles de la senda (socio nº 1 de Pasos Largos), el enigmático Paco Domínguez-El Reportero de las Cumbres (socio nº2) y el Gran Rafa Flores, también conocido como El Maestro ó Mago Gandalf (socio nº5 y venerado y querido Presidente de Pasos largos). Y un humilde servidor que ante la grandeza de estops senderistas de leyenda y los colosales picos almijaracos, me sentí enormemente afortunado cual Pequeño Saltamontes.

Estando situados en la vertiente granadina de Sierra Almijara, nos adentramos en ella por uno de los accesos mas clásicos y tradicionales del parque que no es otro que el que nos encontramos poco antes de llegar a Fornes, una vez dentro dejábamos la resinera, el centro de visitantes a nuestra izquierda y el desvío hacia el río Cebollón y la Mesa de Fornes a nuestra izquierda, tomando la pista principal todo recto que nos lleva en dirección al Vivero que también dejamos a un lado hasta que a 5,2 km desde el inicio de pista, llegamos al modesto puente de Cambril, que reconoceremos fácilmente porque una plaza circular de prohibido con una cadena, nos corta el paso, por acceso restringido para los guardas forestales y personal autorizado del parque. Buen lugar para dejar el coche, pues hay anchura suficiente y comenzamos a caminar con el inconfundible piramidón del Lucero frente a nosotros. Nada mas comenzar una pequeña presa a nuestra derecha nos regala la primera postal a pie de pista con las aguas del arroyo de la Venta, que nos va acompañando a la derecha, formando una especie de pequeño lago, donde se intuye gran abundancia de vida anfibia e incluso de algunas aves acuáticas. Aunque teóricamente la pista siempre le resta encanto a la ruta el majestuoso escenario de la almijara, unido a las distintas fuentes y manantiales que nos vamos encontrando a lo largo del camino hacen que no nos aburramos en ningún momento. Antes de darnos cuenta, el comienzo de una senda que sale a la derecha, junto a la cual se encuentr el correspondiente panel del “Camino de los Resineros”, nos indica el camino a seguir para ascender al Lucero y otras variantes desde el lugar donde nos encontramos. Pero en nuestro caso, seguimos en todo momento por la pista principal por la que llegamos antes de darnos cuenta al estratégico cruce de caminos donde una flecha nos indica hacia el Puerto de Frigiliana, a la derecha.

Sin dejar, en ningún momento la pista principal continuamos ascendiendo suavemente, con el cerro de los Machos y el Palancar a nuestra derecha y la impresionante silueta del Lucero a nuestra espalda, que preside todo el primer tramo de esta ruta. Antes de llegar al Collado de la Carne donde acababa la cuesta por la que íbamos subiendo pasábamos junto a las ruinas del cortijo de Ubares, donde estuvimos haciendo algunas fotos con el majestuoso telón de fondo del Lucero. Antes de darnos cuenta ya habíamos llegado al collado anteriormente mencionado, desde donde ya teníamos unas amplias vistas hacia el lugar por donde había discurrido la ruta del sábado anterior por el río Cebollón, la Mesa de Fornes, la cuenca del arroyo Monticana, el tajo del Duende, etc… hacia donde se dirigía la pista que nos había traido hasta aquí. Pero nosotros, tomamos el ramal de pista que aquí mismo sale a la derecha, dirección sur, rodeando la cabecera del modesto barranco de la Carne que íbamos llevando en todo momento a nuestra derecha con la vista ya puesta en nuestro próximo objetivo al que nos íbamos acercando a cada paso, el cerro del Salto del Caballo (no confundir con una de las zonas emblemáticas de la meseta somital de la Maroma). La pista viene a morir en lo que el Doctor maligno calificó de refugio cutre, que no son mas de cuatro palitroques medio caídos con una redecilla verde a modo de tienda india en ruinas como si el septimo de caballería hubiera pasado arrasándolo todo por allí. El caso es que el mermado carril, pasa a convertirse definitivamente en senda a partir de aquí y tras dos revueltas algo durillas, la senda se va suavizando cada vez mas, llevándonos por una zona alomada repleta de matorral de espino típico de la alta montaña, salpicadas por algún que otro pino y troncos cadavéricos de impresionante porte, que nos recuerdan la riqueza forestal que tuvo que existir en la zona hasta el gran incendio que se produjo en 1975, que dio al traste con la industria de la resina de la que vivían muchas familias de Fornes, Jatar, Jayena o Arenas de Rey.

Antes de darnos cuenta llegamos a la cumbre del Cerro del Salto del Caballo, presidida por una caseta de vigilancia forestal, hecha a base de vidrio y aluminio, que bien podría haberse hecho de la abundante piedra de la zona tal y como estaba hecho el antiguo refugio de montaña, que derribaron para hacer esta antiestética caseta, que aunque desentona con el paisaje, no impedirá que nos quedemos boquiabiertos con los impresionantes tajos que tenemos a nuestros pies en dirección suroeste con unas vistas impresionantes del Lucero, el Cerro de los Machos, la Cadena con su vertiginosa crestería a modo de afilado cuchillo, lloegando hasta la cercana Piedra Sillada, que ahora tenemos muy cercana, y que vemos en todo momento como una pequeña muela, destacando en el cercano horizonte como el Cerro Alcazaba en la Sierra de las Nieves, pero en este caso con una marcada forma de silla de montar con sus dos jorobitas, posiblemente de ahí su nombre. Ni que decir tiene que las vistas desde este cerro del Salto del Caballo, casi perdido en el anonimato de los grandes coloso almijaracos, nos regala una panorámica grandiosa de todos sus alrededores. Pero como diría el Conejo de la Suerte: ¡no se vayan todavía porque aún hay mas!. De manera que una vez en la cumbre de este sorprendente cerro es casi de obligado cumplimiento coronar la cercana cumbre de Piedra Sillada, a cuyos pies llegamos en pocos minutos a través de una suave loma teniendo a nuestra derecha el borde del tajo que nos ha dejado extasiado anteriormente. En el transito entre ambas cumbres no hay peligro alguno, sin embargo, tal y como nos vamos acercando a Piedra Sillada no dejas de preguntarte: ¿cómo coño se sube ahí arriba?. ¡Pues bien!, la mejor manera que encontramos tal y como nos acercamos a su base dejando a nuestra espalda el cerro del Salto del caballo, fue rodearla por la derecha, es decir hacia el lado que da vistas a la crestería de La Cadena, donde una empinada loma de arenas dolomíticas entre majestuosos pinos, nos situa en un collado desde el que pudimos acceder fácilmente a la plataforma superior de Piedra Sillada que con sus 1.674 m es un balcón impresionante hacia el Mediterráneo y hacia numerosos colosos del corazón de la Almijara donde ahora nos encontramos con la recóndita cabecera del río Chillar a nuestros pies y además de los picos anteriormente mencionados, los tajos del Sol, el Almendrón, Navachica o Cabañeros. ¡Menudo espectáculo!, al contrario de los que pueda parecer desde la distancia, el acceso a esta cumbre no es peligroso si lo realizamos por el lugar adecuado. Si bien, de sus dos jorobas la mas bajita está rodeada de espectaculares tajos donde conviene extremar la precaución, mientras que la mas alta es mas dócil con una pequeña plataforma a modo de mirador, donde a falta de punto geodésico oficial, nos encontramos el consabido montoncito de piedras y una placa colocada por el grupo senderista Andar en el año 1999, recordándonos el nombre de Piedra Sillada y su altitud de: 1.674 m

Descendiendo rápidamente por el mismo sitio que habíamos accedido a la cumbre, llegamos a la fuente que se encuentra a sus pies y que se la conoce con el mismo nombre de esta peculiar cumbre. Aquí teníamos previsto haber realizado el almuerzo, pero como corría poco agua, decidimos continuar hasta la siguiente, denominada Fuente Fría que verdaderamente hacía honor a su nombre, allí almorzamos y allí nos encontramos con una víbora, que a juzgar por su tamaño debería ser una adolescente, pero del tamaño suficiente como para imponer respeto. Finalizado el almuerzo, continuamos por la precaria senda que debido a su actual estado de abandono era difícil de recuperar en algunos tramos donde se perdía durante unos metros inundada por las aulagas, al superar cada nueva loma o collado. Pero con estos senderistas de leyenda no nos perderíamos ni en el mismísimo laberinto del Minotauro y con gran instinto montañero, alcanzamos el collado de los Gallegos, desde donde cogimos un ramal dirección sur para ecrcarnos hasta el collado de la Ventosilla, donde nos encontramos una pequeña praderita, a tiro de piedra del Navachica, viéndo también relativamente cercanas las imponentes paredes de los tajos del Sol y del Almendrón, con la profundidad del escarpado valle del Chillar a nuestros pies extendiéndose hasta las orillas del Mediterráneo donde podíamos ver la localidad de Nerja. Una vez recreados en la belleza de este estratégico lugar, regresamos al collado del Gallego con la imponente silueta del cerro Cabañero a nuestra derecha y mas abajo a sus pies el recóndito barranco de la Alfaja, cuya cabecera rodeaba la senda que estuvimos a punto de seguir el día del Cebollón, pudiendo ver y entender ahora perfectamente el trazado en forma de zanahoria de la recóndita senda que rodea este barranco, enlazando con este sendero en el collado de Monticanilla, desde donde continuamos descendiendo hasta el barranco de las Tejas Oscuras que fue por donde continuamos hasta llegar al idílico paraje de las casas de la Monticana.

Las casas de la Monticana son un conjunto de casitas ordenadas en hilera y situadas bajo una olmera paradisiaca, que resulta ser una auténtico santuario de paz, que te hace sentir en perfecta armonía con la grandiosidad de las montañas que nos rodean por todas partes. Este lugar es tan especial y único, que para que no falte de nada tiene hasta un pequeño pinsapito que nace junto a la fuente de la Monticana. Por debajo de la cual se unen el barranco de la Alfaja y el de las Tejas Oscuras para formar el rroyo de la Monticana que pocos kilómetros después se unirá al de las Culebras para formar el río Cebollón. Aunque la estructura externa de estas casas, que debieron vivir su mayor apogeo en la época de los resineros, aparentan estar en buen estado, por dentro presentan un lamentable estado de abandono. Por lo que estimo oportuno sugerir desde esta modesta crónica a las autoridades del parque, Diputación de Granada, Junta de Andalucía o quien corresponda, la rehabilitación de estas casas a modo de albergues que complementadas con su correspondiente área recreativa y zona de acampada con un riguroso control de sus visitantes. Daría no sólo varios puestos de trabajo tan escasos en estos tiempos, sino que además aumentaría el número de visitantes, que por cierto seguirían aumentando, si existiera un buen mantenimiento de la red de senderos del parque, cada vez mas abandonado, invadido por las aulagas y zarzas en muchos de sus tramos y en la mayoría de los casos carentes de una simple baliza ó señalización en cruces de caminos y lugares que se prestan a confusión. En ese sentido a día de hoy la vertiente malagueña del parque está mucho mejor señalizada en lo referente a la red de senderos. A favor de la vertiente granadina podemos destacar el bonito centro de visitantes de la Resinera, pero una vez que te adentras en la sierra y dejas atrás el típico panel informativo, que tan sólo existe en algunos de los senderos, mas vale que vayas muy bien documentado lleves un buen GPS porque puedes acabar totalmente perdido o inmerso en un mar de aulagas. Ya que a fecha de hoy el mantenimiento de la red de senderos y su periódica señalización es la gran asignatura pendiente del parque natural Sierras Tejeda-Alhama y Almijara.

Una vez realizada la sesión de fotos en las casas de la Monticana, iniciamos una pronunciada ascensión por la empinada pista que nos llevaría de vuelta al collado de la Carne desde el que habíamos accedido al Cerro del Salto del Caballo por la mañana. Desde donde teníamos la opción de regresar desandando el mismo camino de por la mañana o bien usar la alternativa del inmenso tobogán descendente que parte desde la parte de arriba de las ruinas del cortijo de Ubares, opción esta última por la que nos decantamos, por aquello de explorar nuevos lugares. Si bien los primeros tramos del cortafuego parecen una dócil praderita, no tardamos en darnos cuenta que nos encontramos ante un espectacular tobogán de tremendas dimensiones en constante bajada, con algunos tramos que presentan unos escalones tan pronunciados que cada vez que nos asomamos a uno, parece que estamos llegando al borde de un tajo, pero que afortunadamente resultan salvables con pequeños destrepes. Al principio resulta un tanto penosa la bajada porque no le vemos el final y gran parte de la misma se realiza sobre tremendas lascas sueltas sobre las que a veces casi podemos surfear, pero una vez que le coges el tranquillo, avanzas cada vez mas rápido hasta el punto de que cuando te das cuenta ya estás abajo, llevándote de vuelta justo al puente Cambril, donde habíamos dejado estacionados los coches a primera hora de la mañana.

2 comentarios :

  1. Qué buenas fotos, Juani!!! y la crónica me encanta...siempre me pasa lo mismo, empiezo a leer y cuando me doy cuenta estoy pensando: ya terminó???? porque es como si estuviera viendo lo que describís...gracias, una vez más, por compartir esas vivencias...
    PD: qué buen cambio en el blog...es la pura verdad, me encanta

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  2. Mónica9:17 p. m.

    Qué buenas fotos, Juani!!! y la crónica me encanta...siempre me pasa lo mismo, empiezo a leer y cuando me doy cuenta estoy pensando: ya terminó???? porque es como si estuviera viendo lo que describís...gracias, una vez más, por compartir esas vivencias...
    PD: qué buen cambio en el blog...es la pura verdad, me encanta

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